5 de noviembre de 2026 - 13:22

Dos árboles caídos en menos de 24 horas en el centro de Mendoza: por qué El Niño puede agravar el riesgo

El desplome de forestales en Casa de Gobierno y en una playa céntrica expone la fragilidad de los ejemplares y una problemática de larga data que se complica.

Dos árboles caídos en menos de 24 horas y en plena zona céntrica de la Ciudad de Mendoza, dan cuenta de cuánto los forestales siguen representando un verdadero riesgo, pese al avance de estrategias para revertirlo. El miércoles al mediodía, un árbol cayó en el estacionamiento de la Casa de Gobierno. No se reportaron heridos, pero hubo daños materiales.

Esta mañana se conoció que un árbol cayó sobre una playa de estacionamiento, a pocas cuadras de allí, en calles San Lorenzo y España. Tampoco hubo que lamentar heridos.

Un árbol cayó en el estacionamiento de la Casa de Gobierno

Un árbol cayó en el estacionamiento de la Casa de Gobierno

Pero lo cierto, es que no es un fenómeno nuevo, hay antecedentes en la provincia de caídas de forestales que ocasionaron lesiones y hasta muertes. El asunto es que el fenómeno de El Niño puede agravar el escenario.

Los casos recientes de árboles caídos

El primero de los hechos se registró en el ala sur del edificio público, sobre calle Peltier, y afectó el área del estacionamiento destinada a los funcionarios y personal del Ejecutivo provincial. Justamente, el árbol se desplomó sobre la línea de autos estacionados en el playón.

Tal cual informó Los Andes, la caída del tronco y sus ramas generaron severos daños materiales en al menos dos rodados: un Volkswagen Polo gris quedó atrapado debajo de la estructura, mientras que un segundo vehículo fue alcanzado por las ramas. Asimismo, el impacto afectó parte de la zona verde y la vereda colindante.

Esta mañana, las redes sociales dieron cuenta de un nuevo caso. El usuario Matías Gómez publicó en X el desplome de un forestal en la intersección de las calles España y San Lorenzo, el cual cayó sobre una playa de estacionamiento. Tal cual puede verse en las imágenes, el árbol arrastró cableado y se encontraba podado al menos en lo visible.

Desde la comuna dijeron a Los Andes que el primer ejemplar pertenece a Ecoparque y no intervienen. En tanto, respecto del segundo, se planteó: “Hace por lo menos un año y medio que estamos intentando ponernos de acuerdo para que nos dejen entrar a trabajar en la playa para poder podarlo. Era un árbol que estaba muy, muy cargado hacia la playa de estacionamiento y solamente tenía hecha la poda hacia el lado de la calle, entonces el árbol se venía desequilibrando”, explicó Marcos Tohmé, director de Espacios Verdes y Arbolado de la Ciudad.

“Nunca pudimos porque decían que les sacamos espacio de estacionamiento para trabajar y, bueno, con las lluvias se ha ablandado el terreno, más el aumento de la carga de la copa por la cantidad de hojas que ha sacado el árbol, y se terminó cayendo”, resumió el funcionario.

Las causas detrás del deterioro del arbolado público

La situación del arbolado público es un tema complicado que se arrastra desde hace años y que adquiere mayor complejidad ante la posibilidad de tormentas severas o episodios de viento Zonda.

Expertos consultados por Los Andes concluyen que la caída de árboles es un fenómeno multicausal: ejemplares envejecidos, podas agresivas, falta de riego, entornos hostiles, acequias mal diseñadas y deficiencias administrativas forman un cuadro que no se resuelve con rapidez. El cambio climático y los eventos extremos no hacen más que agravar una situación preexistente que requiere decisión política, presupuesto, personal capacitado y cumplimiento estricto de la ley.

La mayor problemática se presenta en la zona urbana, donde se combina la concentración poblacional con severas dificultades para el riego por la impermeabilización de acequias, calles y veredas. El escaso riego que reciben los forestales es uno de los principales factores de caída, ya que sus raíces no quedan lo suficientemente fuertes para sostener la estructura, situación que se agrava en ejemplares añosos y de gran copa.

Según Teresita Capezzone, referente de la Asamblea por el Árbol, el problema tiene múltiples dimensiones: “Hay podas muy intensas, están los árboles bastante desestabilizados y deformados. El entorno urbano también es hostil: tienen que convivir con el cableado, los servicios subterráneos, el hormigón, los estacionamientos y el negocio inmobiliario”.

Capezzone apuntó además contra la escasez de recursos humanos dedicados al manejo hídrico: “Agua para el arbolado hay, lo que no hay es personal que la gestione: los tomeros, los placeros, la gente que tiene que conducir y aprovechar ese recurso”. Según sostiene, muchas decisiones no se toman en función de la vitalidad de los ejemplares sino por necesidades urbanas, remarcando la falta de máquinas, vehículos y personal para rellenar o conducir el agua.

El impacto de El Niño: suelos flojos y vientos atípicos

El fenómeno de El Niño podría complejizar el panorama al sumar vientos y el ablandamiento del terreno por lluvias persistentes. El impacto ya se percibe en la provincia desde el invierno con mayores precipitaciones y nevadas, registrándose en octubre el mayor volumen de precipitaciones en los últimos 70 años, según datos estadísticos.

“Al ablandarse el terreno, los árboles grandes, si tienen alguna problemática, sobre todo de vejez, esos árboles se ponen robustos, terreno flojo por la humedad que hay, más agua, esto implica más riesgo más allá de que se podían caer en las tormentas que ya hemos tenido”, explicó a Los Andes Daniel Burrieza, director de Defensa Civil de Mendoza.

La caída de árboles es frecuente en Mendoza cuando hay viento Zonda o tormentas fuertes. Un árbol caído en Las Heras. Imagen ilustrativa

La caída de árboles es frecuente en Mendoza cuando hay viento Zonda o tormentas fuertes. Un árbol caído en Las Heras. Imagen ilustrativa

Burrieza detalló además el efecto de los cambios en los patrones de viento: “Se han caído gran cantidad de ramas, producto natural de la rotura por la fuerza del viento y sobre todo porque otra de las cosas que nos está pasando es el cambio del viento. Nosotros tenemos vientos preponderantes que son del norte y del noroeste, pero estamos teniendo siempre en las tormentas ingresos de viento sur también, eso implica que cuando se cruzan las dos corrientes de aire hay turbulencia y esa turbulencia genera caída de árboles y caída de ramas”.

El problema de la mala gestión de los árboles y la intención de mejorarlo

La gestión del arbolado es otro desafío, que pasa entre diferentes manos (muchas veces devenido en pasamanos) y que ha tenido recientes modificaciones). Si bien recae sobre los municipios, la legislación indicaba que para erradicar un ejemplar se debía pedir autorización al gobierno provincial. Esto solía diluir plazos en medio de una empantanada burocracia. Sin embargo, desde el Ministerio de Energía y Ambiente aclaraban que, si se trataba de un árbol que implicaba un riesgo, las comunas estaban habilitadas a actuar con inmediatez y luego seguir los pasos del trámite. En el medio, las cosas demoraban demasiado en suceder, pese incluso a denuncias de vecinos.

Ante lo complejo del escenario, el ejecutivo local avanzó en una nueva legislación que entró en vigencia en abril y fue reglamentada en agosto. Se trata de una reforma a la Ley de Arbolado Público N°7874 que establece nuevas obligaciones para los municipios y fija criterios técnicos para la preservación del arbolado en toda la provincia. También incorporó ajustes en la Ley Orgánica de Municipalidades.

Uno de los ejes centrales de la reforma es la consolidación del rol de los municipios como autoridades exclusivas sobre el arbolado en su jurisdicción. En ese marco, cada comuna deberá elaborar un Plan de Manejo Integral del Arbolado cada cuatro años, ajustado a lineamientos técnicos definidos por la Provincia. Además, se establece la obligación de presentar un informe anual antes del 31 de marzo.

Asimismo, la normativa impulsa la elaboración de un listado de especies recomendadas según las características de cada zona, teniendo en cuenta la aridez del suelo mendocino.

Emergencia climática en Mendoza: otro recurso ante El Niño

A través de una ley aprobada el 21 de octubre por la legislatura, el Gobierno de Mendoza declaró la emergencia por riesgo hidrometeorológico y climático en todo el territorio provincial.

Apunta a reforzar la prevención ante el fenómeno El Niño y propone que esta emergencia rija por al menos 180 días, con chances de extenderse a 180 más. La propuesta del ejecutivo establece herramientas para acelerar trabajos preventivos, fortalecer el monitoreo y coordinar la respuesta entre diferentes organismos estatales ante posibles eventos durante la temporada 2026-2027. Incluye la asignación de presupuesto con esta finalidad. Previamente, ya había lanzado un plan para generar espacios de coordinación entre diferentes áreas que incluye a los municipios.

Como parte de los preparativos de cara a la temporada alta de tormentas y con la incidencia de El Niño, que estiman se extenderá hasta marzo, los municipios avanzan en estrategias para prevenir problemas. Estas incluyen retiro de residuos de cauces y acequias para evitar que obstruyan la circulación de agua, relevamiento de condiciones del arbolado e intervención de los que lo requieran para mantenerlos en buenas condiciones o erradicar aquellos peligrosos, educación de la población en cuanto a la disposición de residuos y aplicación de multas a quienes incumplan.

Como parte de los preparativos, en Ciudad, la comuna reforzó las tareas de mantenimiento y retiro de arbolado, además de implementar acciones para reducir los riesgos asociados a las precipitaciones. También se incrementaron las multas vinculadas con la disposición indebida de residuos, con el objetivo de desalentar las conductas que pueden obstruir los desagües y agravar los anegamientos.

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