29 de octubre de 2026 - 10:50

La increíble serpiente que puede volar sin tener alas: cómo logra desplazarse entre los árboles

Originaria del sudeste asiático, la especie Chrysopelea paradisi despliega sus costillas móviles para aumentar la superficie de contacto con el aire.

La serpiente paradisíaca, perteneciente al género Chrysopelea, logra desplazarse por el aire entre las copas de los árboles en el sur y sudeste de Asia sin poseer alas ni extremidades especiales. El reptil aprovecha la altura de las ramas y la flexibilidad de su estructura corporal para transformar una caída libre en un salto planeado horizontal.

Durante el descenso, el animal despliega sus costillas móviles para aplanar el tronco y multiplicar la superficie de contacto con el aire. Esta modificación anatómica genera una sustentación aerodinámica eficiente, permitiéndole desacelerar la velocidad de caída y dirigir su trayecto hacia ramas distantes para buscar alimento o esquivar a sus depredadores.

Cómo vuela la serpiente voladora: ondulaciones laterales y costillas desplegadas

Al analizar el comportamiento biomecánico del reptil, la especialista Gessika Cristiny Santos de Oliveira explicó que “la Chrysopelea paradisi transforma una caída en planeo abriendo sus costillas y aplanando su cuerpo, sin alas”. La investigadora remarcó además que “las ondulaciones laterales y los cambios de postura permiten controlar la trayectoria entre las ramas” durante el desplazamiento aéreo.

Las grabaciones registradas por biólogos y documentalistas mediante cámaras de alta velocidad permiten observar con detalle la secuencia aerodinámica del movimiento. Los videos en cámara lenta muestran el momento exacto en que el ejemplar se proyecta desde una altura elevada, abre la caja torácica y realiza ondulaciones laterales continuas para estabilizar su posición en el aire hasta alcanzar el objetivo.

Hábitat arborícola y qué hacer si te cruzás con una serpiente voladora

La especie Chrysopelea paradisi exhibe en su piel patrones vistosos que combinan tonalidades verdes, negras, amarillas y naranjas bien definidas. Su estilo de vida es predominantemente arborícola, por lo que pasa la mayor parte del tiempo en las copas de los árboles. Esta costumbre facilita la búsqueda de alimento y el desplazamiento continuo entre la vegetación sin necesidad de descender al suelo.

Respecto al encuentro con estos reptiles en entornos selváticos, Santos de Oliveira indicó que “mantener la distancia y no intentar capturarla evita riesgos y demuestra respeto por el animal”. El planeo no constituye un mecanismo de ataque hacia los seres humanos, sino un recurso de transporte.

En caso de detectar su presencia cerca de viviendas, los especialistas recomiendan alejar a niños y mascotas y consultar a manejadores de vida silvestre.

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