Una historia que comenzó con carteles sobre la supuesta desaparición de una boa de más de tres metros terminó generando preocupación entre vecinos, una investigación policial y la intervención de la Justicia en el barrio porteño de Colegiales. Finalmente, el responsable reconoció que todo formaba parte de una campaña publicitaria para promocionar su servicio de paseo de perros.
La supuesta desaparición de una boa inquietó a los vecinos
Durante varios días aparecieron carteles en distintos puntos de Colegiales que advertían sobre la desaparición de "Piti", una presunta boa constrictora que habría escapado de una vivienda particular. El aviso despertó preocupación entre quienes viven en la zona y rápidamente comenzó a circular por grupos de WhatsApp.
La situación tomó aún más repercusión cuando empezó a difundirse un nuevo volante con un llamativo mensaje: "¿No querés salir porque hay una boa suelta? No te preocupes. Yo te paseo a tus perritos con mucho amor, paciencia y responsabilidad, mientras vos te quedás tranquilo/a en casa".
Muchos vecinos interpretaron el flyer como una advertencia vinculada con la desaparición del animal y continuaron compartiéndolo en redes sociales y aplicaciones de mensajería.
El cartel que asustó a los vecinos de Colegiales.
La campaña generó preocupación y denuncias
El episodio provocó inquietud entre personas que viven en el barrio, especialmente entre quienes tienen mascotas. Una vecina consultada por La Nación expresó: "La verdad es que el hecho de que haya una boa suelta me genera mucha angustia. Yo no sé cómo alguien puede tener eso de mascota y que encima se le escape".
Otro vecino relató que la noticia modificó su forma de recorrer las calles: "No es que tenga miedo de salir, pero sí caminás distinto. Mirás más los jardines, las obras, los garajes abiertos".
La repercusión trascendió las redes sociales y llegó a las autoridades. Según la información publicada por La Nación, varios vecinos realizaron denuncias por la presunta desaparición del reptil.
A partir de esos avisos, intervino la Fiscalía Especializada en Medio Ambiente y Maltrato Animal, que dispuso actuaciones de la Comisaría Vecinal 13C y del área de Delitos Ambientales de la Policía para verificar la situación.
Durante el fin de semana, los investigadores intentaron comunicarse con el número telefónico que figuraba en los carteles sin obtener respuesta.
La acción de marketing del paseador de perros que instaló la historia de la boa perdida.
El autor reconoció que todo era una estrategia publicitaria
Finalmente, cuando lograron establecer contacto, quien atendió admitió que nunca había existido una serpiente extraviada y explicó que toda la historia había sido creada para promocionar su trabajo como paseador de perros.
En diálogo con La Nación, aseguró: "Fue una publicidad que se salió de control; se lo estoy comunicando a los vecinos para que se queden tranquilos". El mismo hombre también había sostenido previamente, ante consultas periodísticas, que la supuesta serpiente respondía a su nombre y que convivía con ella desde hacía varios años.
La fisonomía de Colegiales, con viviendas bajas, patios, jardines, pasillos, obras en construcción y abundante vegetación, contribuyó a que muchos vecinos consideraran posible la presencia de un reptil oculto en el barrio. Antes de conocerse que la historia era falsa, numerosas personas reconocían prestar mayor atención a jardines, canteros y garajes abiertos mientras caminaban por la zona.
Qué es la boa de las vizcacheras
La boa de las vizcacheras (Boa constrictor occidentalis), también conocida como lampalagua, habita principalmente en el Chaco seco argentino.
Se trata de una especie que no posee veneno y captura a sus presas mediante constricción. Según especialistas, aunque las hembras pueden superar los cuatro metros de longitud, no suelen atacar a las personas y únicamente pueden reaccionar de manera defensiva si se sienten amenazadas.