El fenómeno de El Niño ha traído mayor cantidad de precipitaciones para la época y, con ello, una “ola de filtraciones” en los techos mendocinos. Pero además, ya anticipan que durante el verano estarán por encima de la media habitual. Por eso, la demanda de arreglos de techos se ha disparado notoriamente en Mendoza en relación a esta misma época de años anteriores.
Las estimaciones de quienes trabajan en el asunto apuntan a que es hasta cinco veces más y que incluso no dan abasto para cubrirla. Según relataron las empresas que se dedican al rubro, hoy se están dando turnos para hasta dentro de un mes. La situación se complica no solo por las posibilidades funcionales de las empresas, sino también por las condiciones climáticas. Sin dudas, si está lloviendo, no se puede trabajar, mientras que tampoco debería llover por varias horas luego de terminar el trabajo y por lo cual dependen del pronóstico, explicaron los referentes del sector.
El Niño: filtraciones, granizo y techos al límite
La mayor cantidad de precipitaciones ha desnudado problemas en los hogares donde aparecen filtraciones y hasta goteras. La acumulación de agua termina transformando en gotera lo que antes era una simple mancha, mientras se evidencian brotes en la pintura o resquebrajamientos. Los techos de madera se han deteriorado rápidamente con estas condiciones del tiempo, y los de tejas presentan los mayores desafíos.
Condiciones climáticas y arreglo de techos: la lluvia intermitente y la humedad complican los trabajos, extendiendo los tiempos de espera entre dos y cuatro semanas.
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Según advierten quienes se dedican a este tipo de tareas, se trata de algo que quizás en otras condiciones no aparecía, que había aparecido y no había sido resuelto y que está muy atado a la falta de mantenimiento periódico, que en estas condiciones termina por colapsar. Es que no es poco el dinero que se necesita y por lo tanto, se posterga, en un contexto en el que es alta la proporción de familias a las que les cuesta cubrir los gastos del mes.
Según relató Gregorio González, quien trabaja en techos desde hace años junto a su hermano David, “es común que haya tejas rotas por el granizo y que quizás no notaron antes los usuarios”. Por ese espacio se filtra el agua, aunque muchas veces el lugar de la alarma no coincide con el punto exacto de la rotura, algo habitual en techos con declive, lo que obliga a levantar las piezas hasta dar con el daño.
En este contexto, los especialistas notaron también un incremento inusual en las solicitudes de arreglos preventivos por parte de quienes buscan adelantarse a la época más crítica prevista para diciembre y enero, un impacto que se extenderá hasta marzo.
Ante la consulta en relación a la época, González dijo que se ha adelantado mucho la demanda, que antes se concentraba más fuertemente en diciembre y enero. Y graficó el salto en los pedidos estas semanas en relación a años anteriores: pasaron de recibir quizás 2 llamados a 10 llamados mensuales respecto a años previos.
Lo mismo, aunque en otra magnitud, observó Fernando Orozco, de Orozco Correa Techos. “En Mendoza la gente llamaba cuando llovía y se le llovía el techo y había meses que no llovía y en 3 meses nadie llamaba para ver el techo, salvo construcciones nuevas (...) Ahora tenemos por encima de 50 llamados por día cuando en otro momento los llamados diarios eran entre 7 y 10 en esta época, se ha incrementado por 5, 6 y hasta 7 veces”, resumió. Dijo que en todos los años que llevan trabajando nunca habían visto un escenario así. En este contexto no dan abasto para cubrir la demanda, sumado a la dilación de las lluvias, así que dan turnos para entre dos y cuatro semanas.
Urgencias y más prevención ante el pronóstico de lluvias
Orozco explicó que usualmente la gente llamaba cuando se le llueve la casa, pero hoy ha ganado mucho espacio el trabajo preventivo, en una proporción que llega a ser 90% de los casos en su empresa.
“Lo que pasa es que la prevención llegó tarde por ahí, con muchísimos llamados un mes antes de que aparecieran estas lluvias. Entonces, ahora los trabajos son intermitentes por las tormentas. Esta semana está buena, pero la semana que viene no lo sé, entonces se trabaja a medias, los productos se lavan, es complicado”, detalló.
Dijo que la pintura tiene que tener un mínimo de 8 horas de secado y a veces depende de la humedad que hay en el ambiente. Pero también requieren muchas horas sin lluvia, por ejemplo, para reemplazar un sistema, porque si no se saca y si no se termina, la casa queda sin protección. Por eso, deben esperar a tener una continuidad de 3 o 4 días de buen tiempo para poder abrir un techo.
Las lluvias arruinan los techos y aumenta la demanda de arreglos: goteras y filtraciones.
Orozco explicó que, luego de varios meses de escasas lluvias, los materiales sufren el calor, se secan y se resquebrajan. “Entonces, por lo general, siempre el llamado es como una urgencia”, subrayó.
Frente a la desesperación, quienes trabajan desde hace años en el tema, advierten que surge otro fenómeno complejo: la proliferación de mano de obra no calificada. “El que hacía plomería está haciendo techo, por ejemplo, entonces se han presentado otros inconvenientes, por eso también hay que hacer hincapié en que sigan confiando en las empresas que están hace tiempo, porque ya estamos reparando no solo los daños que había, sino los líos que está dejando la gente que por ahí no tiene la idoneidad”, advirtió Orozco. Remarcó que esta informalidad “es tan grave como lo otro, o más, porque la gente gasta dos veces”.
Costos de mantener el techo
Un tema complicado y más hoy es el de los costos. Es que sin dudas hacer este tipo de abordaje en una casa no es nada económico. Llegar a un número sobre cuánto puede costar es prácticamente imposible porque depende de cada caso. Hay que ver si se requieren parches o si hay que poner toda la membrana, el tipo de protección que se utilice o si solamente se va a hacer una pintura para mantenimiento.
Lo que explican es que cuando pasa mucho tiempo sin mantenerse la membrana o esta está mal colocada y no está completamente pegada, comienza a resecarse y termina siendo como una especie de papel que se rompe con facilidad. Por eso Gregorio señaló que es importante que se haga un mantenimiento bimestral con una capa de pintura para proteger esa membrana cuando está bien puesta y que esto quizás pueda llegar a duplicar el tiempo de vida. Dijo que si una membrana bien puesta en condiciones normales dura 10 años aproximadamente, con un mantenimiento cada dos años con pintura, esto puede alargarse hasta unos 20 años.
Otro factor que incide en el precio es el tipo de techo, ya que el trabajo sería distinto si tuviera tejas, mientras que lógicamente habrá que ver cuál es la cantidad de metros a cubrir.
Orozco dijo que, para colmo, ha aumentado el costo de los materiales: “Un tarro que costaba alrededor de $86.000 pesos al por mayor, hoy está en $97.000; algunos han trepado de $110.000 a $140.000, y las pinturas tipo premium superan los $250.000”. Pero advirtió que hay que tener en cuenta que no siempre es necesario gastar tanto, ya que son para casos específicos; por eso es importante evaluar bien las necesidades. En tanto, un rollo de membrana de 10 m puede coseguirse con suerte desde $70.000.
Sobre los productos más económicos, David advirtió: “Pasar una de las más económicas es como pasar pintura al agua, se va yendo con las lluvias y dura menos”. Dijo que hay membranas líquidas buenas de precios accesibles que rondan los $95.000 y de allí para arriba, y que es importante tener en cuenta que tenga caucho de poliuretano. Un balde puede rendir unos 22 m pero hay que tener en cuenta que deben darse dos capas.