3 de junio de 2026 - 19:07

Desesperado pedido: la familia de un chico con discapacidad necesita ayuda para que no se derrumbe su casa

El niño tiene autismo, epilepsia, parálisis cerebral y trastorno sensorial. Su madre necesita reparar su casa, declarada inhabitable por riesgo de derrumbe.

Cecilia González atraviesa una situación desesperante. Vive junto a sus hijos Virginia y Benicio en una vivienda que fue declarada en peligro de derrumbe por Defensa Civil y pide ayuda para arreglarla.

El 21 de mayo, personal del organismo constató un riesgo inminente debido al deterioro de la estructura. Según explicó la mujer, la casa presenta techos de losa colapsando, paredes agrietadas y recientemente apareció un socavón en la entrada del living.

Cecilia junto a sus hijos, Virginia y Benicio.
Cecilia junto a sus hijos, Virginia y Benicio.

Cecilia junto a sus hijos, Virginia y Benicio.

Tras la inspección de Defensa Civil, los técnicos recomendaron evacuar la vivienda. Sin embargo, la situación de Benicio complejiza cualquier alternativa habitacional. El adolescente tiene autismo, epilepsia, parálisis cerebral, trastorno del lenguaje y un severo trastorno sensorial que lo vuelve extremadamente sensible a los ruidos, los cambios de rutina y los espacios con mucha gente.

Problemas de la casa

Según relató Cecilia, la casa "tiene muchos problemas de instalaciones eléctricas, de agua y de humedad. Las últimas tormentas han sido desastrosas, ha habido inundaciones y se fue viniendo abajo”.

La vivienda pertenecía a los abuelos paternos de sus hijos y, tras su fallecimiento, los tíos le permitieron vivir allí. Sin embargo, asegura que nunca contó con los recursos necesarios para afrontar las reparaciones. “Yo sola no he podido. Soy cuidadora a tiempo completo de Beni. Mi trabajo me da para los gastos diarios y la asignación que cobro por él también se destina a cubrir sus necesidades”, explicó.

Benicio

El punto de quiebre llegó cuando comenzaron a desprenderse partes del techo. Según contó, “se empezó a caer la mampostería, pedazos de cimiento del techo. Temí por la vida de mis chicos, por mi vida y por todo lo que estaba pasando”. Entonces decidió solicitar la intervención de Defensa Civil.

Una madre, costurera y cuidadora a tiempo completo

Cecilia es costurera y lleva adelante un pequeño emprendimiento de libros sensoriales y productos adaptados para personas con discapacidad. Entre los artículos que confecciona se encuentran libros didácticos en tela, libros tranquilos, chalecos de peso para regulación sensorial, mantas de peso, muñecos de apego y distintos trabajos de costura y arreglos en general.

Sin embargo, asegura que el cuidado permanente que requiere su hijo le impide dedicarle tiempo completo a la actividad.

“Económicamente tengo un pequeño emprendimiento al que no me puedo dedicar 100% porque yo me ocupo de todo. No tenemos ayuda de nadie, no hay familiares, no hay nadie cerca”, explicó. “Económicamente tengo un pequeño emprendimiento al que no me puedo dedicar 100% porque yo me ocupo de todo. No tenemos ayuda de nadie, no hay familiares, no hay nadie cerca”, explicó.

Su único ingreso estable, además de lo que logra generar con sus trabajos de costura, es la Asignación Universal por Hijo (AUH) por discapacidad que percibe por Benicio.

El impacto en la salud de Benicio

Tras el derrumbe parcial de la vivienda, la familia comenzó a ocupar únicamente las habitaciones del fondo de la vivienda, consideradas seguras de manera provisoria. Aun así, los cambios afectaron profundamente al adolescente que empezó a manifestar cambios conductuales y un aumento en la frecuencia de las convulsiones.

“La rutina de él cambió drásticamente. Está en un lugar más reducido ahora porque solamente puede trasladarse de una habitación a otra”, dijo.

Cecilia relató que el estrés provocado por el derrumbe y las modificaciones en su entorno desencadenaron una serie de convulsiones que obligaron a internarlo en el Hospital Notti. “Empezó a convulsionar más seguido durante el día y tuve que llevarlo al Hospital Notti porque tenía una convulsión y volvía, y volvía a repetirse”, recordó.

Cuando comenzaron a desprenderse partes del techo, Cecilia temió por su seguridad y la de sus hijos.
Cuando comenzaron a desprenderse partes del techo, Cecilia temió por su seguridad y la de sus hijos.

Cuando comenzaron a desprenderse partes del techo, Cecilia temió por su seguridad y la de sus hijos.

Tras varios estudios y ajustes en la medicación, Benicio regresó a su hogar, aunque continúa afectado por la incertidumbre. “Él escucha, entiende absolutamente todo, sabe todo lo que está pasando, está preocupado. Se dice constantemente que esto va a ser temporal. Y eso es muy doloroso”, expresó su madre.

Una casa que también es un refugio

Tras la intervención de Defensa Civil, una de las alternativas propuestas fue el traslado de la familia a un refugio. Sin embargo, Cecilia sostiene que esa posibilidad podría poner en riesgo la vida de su hijo.

Benicio presenta hipersensibilidad auditiva y táctil. Utiliza protectores canceladores de ruido y lentes especiales para disminuir los estímulos del entorno. Además, los espacios con mucha gente, ruido o movimiento pueden desencadenar crisis convulsivas.

“Les expliqué que por Beni y por su condición no podemos ir a un lugar así. Un lugar abierto, con mucha gente y mucho ruido no me ofrece seguridad”, afirmó. “Les expliqué que por Beni y por su condición no podemos ir a un lugar así. Un lugar abierto, con mucha gente y mucho ruido no me ofrece seguridad”, afirmó.

Para Benicio, la vivienda representa mucho más que un techo. Allí encuentra las condiciones que necesita para sentirse seguro y regular los estímulos que recibe diariamente.

“Es su lugar, es su refugio. Tiene todos sus juguetes, sus Hot Wheels, sus Legos. Él chequea constantemente que estén bien, que estén en orden”, explicó Cecilia.

Tras el derrumbe, Defensa Civil recomendó a la familia evacuar la vivienda.
Tras el derrumbe, Defensa Civil recomendó a la familia evacuar la vivienda.

Tras el derrumbe, Defensa Civil recomendó a la familia evacuar la vivienda.

La mujer remarcó que no busca un trato diferencial, sino preservar la salud de su hijo. “El refugio no es un lugar adaptado para personas como Beni. Es para una situación de emergencia, pero yo no puedo llevarlo ahí”, sostuvo.

Las ayudas que no alcanzan

Además del riesgo de derrumbe, la vivienda presenta otros problemas estructurales. Desde la Municipalidad le informaron que podrían aportar materiales para las reparaciones, pero la familia debería afrontar los costos de mano de obra, demolición, retiro de escombros y reconstrucción.

“Ellos me dan el material, pero yo me tengo que hacer cargo de todo el resto: de la mano de obra, de tirar todo el techo y sacar escombros, y después construir”, explicó. A esto se suma la necesidad de reparar las instalaciones eléctricas, sanitarias y resolver el problema del socavón detectado en la vivienda.

La mujer también realizó gestiones ante Desarrollo Social, Discapacidad y otros organismos estatales. Sin embargo, asegura que las respuestas han sido limitadas. “Fui a Dirección de Discapacidad y me dijeron que no hay ayuda habitacional. Lo que me ofrecieron fue una pequeña ayuda para Beni porque ayudan directamente a la persona con discapacidad y no al grupo familiar”, afirmó.

Si bien recibió acompañamiento de trabajadoras sociales y una pequeña ayuda económica destinada a Benicio, sostiene que la respuesta estatal resulta insuficiente frente a la emergencia. “No hay otra ayuda. En estos momentos me dicen que no pueden porque no hay presupuesto. No existe otra ayuda de parte del Estado”, lamentó.

Un pedido desesperado

Mientras espera nuevas evaluaciones técnicas que determinen si la vivienda puede ser reparada o si deberá abandonarla definitivamente, Cecilia continúa buscando apoyo de la comunidad para afrontar los costos que demanda la obra.

La situación también afecta a Virginia, su hija mayor, quien se encuentra cursando sus estudios universitarios de manera virtual tras sufrir un accidente y colabora con el cuidado de su hermano mientras su madre realiza trámites y gestiones.

Tras el derrumbe, Defensa Civil recomendó a la familia evacuar la vivienda.
La Municipalidad podría aportar materiales para las reparaciones, pero la familia debería pagar la mano de obra, demolición, retiro de escombros y reconstrucción.

La Municipalidad podría aportar materiales para las reparaciones, pero la familia debería pagar la mano de obra, demolición, retiro de escombros y reconstrucción.

“Es agotador porque es como que yo he tenido que hacer lo que he podido con lo que he tenido y no ha sido suficiente”, reconoció Cecilia, quien aseguró que hoy no sabe dónde podría vivir con sus hijos si la casa deja de ser habitable.

Con incertidumbre sobre el futuro inmediato y sin una alternativa habitacional compatible con las necesidades de Benicio, Cecilia resume con lágrimas su lucha cotidiana en una frase: “Estoy haciendo todo lo posible para darle seguridad a mis chicos. Todo lo posible”.

Cómo ayudar

Para colaborar se puede hacer una transferencia a la cuenta de Cecilia:

Alias de la cuenta a nombre de Cecilia Alejandra González: Cecy.libros.74

Contacto: 2615 43-1831 - [email protected]

Cada aporte es importante y hace la diferencia.

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