A los 13 años, Tina tomó la decisión de conocer a su madre biológica, y ese encuentro marcó el inicio de un período de maltrato y abuso que se prolongó por cuatro años. La violencia física y psicológica, la carga de cuidar sola a cuatro niños pequeños y la exposición a entornos de drogas y peligros truncaron su adolescencia.
La dura historia de Tina
Su primer recuerdo la lleva a la crianza junto a su padre y abuela, donde ella solía jugar y pasear en la calesita de Devoto, CABA. Es ahí cuando decidió conocer a su madre biológica, a los 13 años. “El peor error que cometí“, dijo en diálogo con Infobae.
Su madre la veía como una enemiga. Maltratos y golpes constantes. A esta tensa situación se le sumó una nueva responsabilidad forzada: el cuidado de sus hermanos más pequeños, hijos de otro padre. Escenas que involucraban consumo de drogas se volvieron moneda corriente en su vida cotidiana.
La historia de Tina
Tina sufrió episodios de violencia recurrentes en su adolescencia.
Infobae - Gastón Taylor
“Mi vida cambió 360 grados de un día para el otro“, aseguró. Los conflictos con su madre escalaban al punto de tener que acompañarla a sus encuentros sexuales. Cuenta que, a sus 15 años, un hombre de 31 quiso darle un beso. El hombre aseguraba que tenía el visto bueno de su madre. 6 meses después de lo ocurrido, Tina escapó.
Recién a los 17 años logró recuperar la ilusión y trazar metas que creía inalcanzables, enfocándose en construir un futuro propio. Hoy, con un pseudónimo y de espaldas a la cámara para preservar su identidad por ser menor, relata su historia desde su cama en el Hogar María Luisa.
“Este es mi lugarcito, donde al fin estoy tranquila; si me tengo que hacer un café me lo hago, miro una película, leo un libro y estudio”. Su historia comenzó con una infancia cuidada por su abuela paterna y dio un giro drástico cuando entendió que ya no tenía adónde huir.
Su estilo de vida actual
Actualmente, Tina convive con nueve jóvenes de entre 17 y 21 años en un programa del Hogar María Luisa, institución dedicada a proteger a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad. El lugar les brinda vivienda, alimentación, atención médica, educación y apoyo técnico especializado. Cada año, más de 90 menores de entre 4 y 21 años reciben allí contención y asistencia.
La historia de Tina
La joven reside actualmente en una institución para adolescentes en situación de vulnerabilidad.
Infobae - Gastón Taylor
La organización, con más de 143 años de trayectoria, funciona como asociación civil sin fines de lucro y cuenta con tres espacios diferenciados: la Gran Casa María Luisa, que alberga a niños y niñas de 4 a 12 años; un hogar para adolescentes mujeres de 13 a 17; y la casa pre egreso, destinada a jóvenes mujeres que, como Tina, superaron los 17 años y optan por quedarse hasta los 21 con acompañamiento. En este último sector, Tina encontró la primera estabilidad real desde que dejó la casa de su abuela.