16 de octubre de 2026 - 17:53

Cómo es vivir en Costa Rica: entre el verde 'Pura Vida', sueldos ajustados y una rutina que empieza al alba

Testimonios de una tierra de fe, biodiversidad fascinante y una economía donde el dinero no sobra, alcanza para vivir con lo justo y buena actitud.

(ENVIADA ESPECIAL A COSTA RICA) Si hubiera que resumir en pocas palabras cómo es vivir en Costa Rica en función de lo que cuenta su gente, hay que decir que aseguran que viven bien. Para lo que aquí se conocería como clase media, esa gente “de a pie” que uno puede encontrarse en cualquier lugar, el dinero no sobra, pero sostienen que les alcanza para lo esencial. Con eso parecen conformarse, sin dejar de reconocer aquellas cosas a las que les resulta demasiado difícil llegar.

Pero quizás lo que determina su mirada optimista de la vida tiene mucho que ver con su entorno y su actitud. Es que si hay algo que llama la atención de una mendocina proveniente de tierras áridas es el verde brillante, abrasador y constante de su territorio. Sus pastos son verdes, hay plantas y arboledas por todas partes, e incluso hasta las especies que no tienen flores presentan variedades llenas de color. Un ecosistema exquisito, gracias justamente a su condición climática, es parte de lo que determina la frase de la que se han apropiado los mismos habitantes y que no ha sido solo instalada como estrategia turística: “Pura vida”, recalcan en cualquier conversación, la cual es habitual que terminen con un “un gusto” ante cualquier agradecimiento.

El verde de Costa Rica: cómo es vivir allí.

El verde de Costa Rica: cómo es vivir allí.

Se caracterizan por una gran amabilidad y una actitud muy positiva hacia la vida. Aunque es difícil generalizar cómo son las personas, en tierra costarricense es habitual encontrarse con gente servicial y conversadora.

Naturaleza en la piel, fe en las calles y rutinas al alba

El fuerte nacionalismo se palpa en un país donde la bandera de Costa Rica flamea o está presente en cualquier rincón. Como parte de la biodiversidad que tienen como gran riqueza, para conocer la naturaleza hay que alejarse de la capital, San José, pero la fauna se expresa incluso en la urbe a través de una gran presencia de aves. En plena zona céntrica, las palomas pasean sin ningún atisbo de temor; en una esquina típica del centro se reúnen porque saben que allí tendrán lo que buscan: comida. Hay quienes ofrecen la venta de maíz a cambio de una experiencia: con solo un poco de esos granitos en la mano, las aves vuelan a posarse sobre los brazos, la cabeza o los hombros de la persona generosa que las quiera sostener.

Un poco más hacia la zona rural, donde el movimiento y el ruido se aquietan, un mediodía cualquiera puede verse invadido por el cantar de pájaros o catas que se aglomeran en los árboles e invaden el ambiente con sus sonidos.

Asimismo, hay algo que llama particularmente la atención si se recorren las iglesias un día de semana por la mañana: hay mucha gente. Mucha más de la que uno suele ver en cualquier iglesia de Mendoza un día así. Allí se nota esa cultura religiosa tan arraigada; hay personas participando de actividades, rezando, y llaman la atención los diferentes sistemas para realizar donaciones, como encender una vela eléctrica por 100 colones cuando se quiere pedir una intención a algún santo.

Cómo es vivir en Costa Rica: conciencia ambiental en un país rico en biodiversidad. El mensaje en pleno centro de San José.

Cómo es vivir en Costa Rica: conciencia ambiental en un país rico en biodiversidad. El mensaje en pleno centro de San José.

En Costa Rica, la gente arranca el día muy temprano. Hay quienes cuentan que se levantan a las 5:30 porque a las 7 ya están trabajando, mientras que el comercio abre a partir de las 8. Es que anochece temprano: alrededor de las 17:15 la luz ya es muy escasa y a esa hora comienza a mermar la actividad y la gente retorna a sus casas. Cenan temprano, alrededor de las 19 o 19:30, y se van a descansar también muy temprano.

El costo de vida: comer es caro y la vivienda, un reto

Según relataron varios consultados, un salario promedio allí es de unos 800 dólares, monto con el que aseguran que pueden vivir si trabajan dos personas en el hogar cuando hay hijos. Para quienes viven solos, puede resultar más sencillo.

El asunto es que la comida es bastante costosa. Hay que tener en cuenta que 1.000 colones costarricenses son equivalentes a 2,20 dólares estadounidenses (o a unos 3.343 pesos argentinos).

Algunos precios de referencia en el supermercado:

  • Pan lactal: ~2.000 colones
  • Paquete de cacao (250 g): 2.700 colones
  • Paquete de café (250 g): 2.550 colones
  • Botella de aceite de girasol (900 cc): 2.450 colones
  • Paquete de cereales: ~1.500 colones
  • Caja de té: ~1.400 colones
  • Paquete de fideos largos: 1.375 colones
  • Jabón para lavar la ropa: 1.325 colones
  • Paquete de harina: 1.225 colones
  • Litro de leche: ~1.200 colones
  • Paquete de 4 rollos de papel higiénico: 1.000 colones
  • Lata de atún en trozos: 800 colones
  • Fideos guiseros: ~800 colones

Carla, mientras hacía las compras en un súper, contó que con el trabajo les alcanza para vivir bien, "pero con lo justo". Coincidió con otros consultados en que la mayoría de las personas alquila porque es muy difícil acceder a una casa propia. El alquiler es costoso: según precisó, puede llegar a representar la mitad de un salario (unos 400 dólares).

Abimael trabaja manejando un Uber y afirma que con eso puede vivir bien. Coincidió en que la comida es muy cara pero dijo que la ropa “está cómoda”, haciendo referencia a que le resulta accesible. A diferencia de lo que ocurre en Argentina, indicó que la ropa de mujer es bastante más cara y que en lugares accesibles puede conseguir un pantalón de vestir para él por 6.000 colones (13 dólares).

Por su rubro, destacó que la gasolina actualmente está cara tras un incremento reciente: “Solía costar 600 o 650 colones, pero ahora aumentó a 800”, detalló. Otro servicio costoso es el gas: relató que la gente no suele tener gas natural, sino que depende de gas en tubo (cilindros). Un tubo cuesta unos 8.000 colones (unos 17 dólares). “Si se cocina mucho, le dura un mes, pero si lo cuida, puede durar un mes y medio; de todas formas, es muy caro”, apuntó.

Moverse en la calle: "presas", autos eléctricos y el drama de la indigencia

Acceder a un vehículo propio es muy difícil, por lo que muchos dependen del transporte público, el cual cuentan que resulta bastante caro y no siempre funciona bien. “El transporte público cuesta, tiene diferentes valores, pero puede costar en promedio unos 500 colones, y hay veces que tengo que tomar dos para ir a trabajar”, relató Carla. Como dato, los celulares resultan accesibles.

Catedral Metropolitana de Costa Rica, un lunes por la mañana.

Catedral Metropolitana de Costa Rica, un lunes por la mañana.

Respecto al parque automotor, últimamente han ingresado muchos autos eléctricos debido a las facilidades y pagos en cuotas. Han invadido las calles y se identifican por sus patentes de color verde, aunque varios comentaron que esto ha colaborado con la sobrecarga del tránsito.

Moverse en hora pico es un verdadero problema: se forman las llamadas “presas” (congestiones vehiculares donde se avanza a paso de hombre), haciendo que llegar a destino pueda demandar hasta el doble del tiempo habitual.

Por otro lado, Abismael hizo hincapié en la presencia de indigencia. Alrededor de una pequeña terminal de San José y en pleno centro hay mucha gente pidiendo. Cerca de la terminal, cuando anochece, las veredas se llenan de plásticos, cartones y pertenencias para improvisar camas, donde la gente se reúne a dormir en grupos. En esa zona, parece no haber vereda que se salve del drama.

Un sueño migrante en la playa de Costa Rica

Daniel tiene 30 años, es de Colombia y vive en la zona de Playa Jacó, ubicada a menos de una hora y media de San José, lo que la convierte en una de las playas más accesibles y visitadas del Pacífico costarricense.

Hace seis meses se instaló en este pueblo típico. Intentó vivir en Estados Unidos, pero al no tener papeles se le complicó; luego probó en México y no le gustó, por lo que decidió asentarse en Costa Rica. Trabaja como artesano vendiendo collares y pulseras. Cuenta que con lo que gana le alcanza para alquilar un cuarto y enviarle dinero a su familia en Colombia (a su mamá y a su hijo). Asegura que el dinero que envía rinde el doble en su país de origen. Le gusta la tranquilidad del lugar y planea quedarse hasta lograr comprarse una casa, aunque reconoce que el costo de vida local le parece alto. Explicó que la temporada alta es en junio, julio, diciembre y enero; a pesar de estar en época de poco movimiento, afirma que puede vivir bien.

Tres capítulos aparte: Uber, gallo pinto y la prohibición de fumar

El servicio de Uber es un tema. Funciona con aparente normalidad y es muy recomendado por los lugareños en zonas turísticas. Sin embargo, no está regularizado por el gobierno y opera bajo la mirada crítica de los taxistas, quienes advierten que se debe tener cuidado porque es ilegal. Los choferes de la plataforma cuentan que son perseguidos por las autoridades, por lo que deben apelar a diversas estrategias para poder trabajar.

Hay gallo pinto a toda hora y por todos lados. Es la comida típica e infaltable, incluso al desayuno. Consiste en un revuelto de arroz con frijoles (porotos) y verduras, es acompañado por tortillas o panes, huevo revuelto, tocino y plátano (ingrediente presente en casi todos los platillos de la zona).

El desafío de fumar es otro capítulo aparte. Existe una estricta normativa que prohíbe fumar y sanciona con multas. Además de la prohibición en interiores, desde hace aproximadamente un año se implementó la restricción de fumar frente a cualquier comercio, plazas y parques. Los carteles de prohibición de cigarrillos y vapeadores invaden el espacio público, impidiendo fumar detenido en las veredas. Por ello, la estrategia de los consumidores es caminar mientras fuman para evitar inconvenientes, aunque algunos eligen lugares estratégicos para hacerlo en quietud.

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