15 de octubre de 2026 - 13:25

Tiene 59 años, trabaja recolectando residuos y dejó su carrera como entrenador de fútbol: "Un trabajo honrado es trabajo"

Alfredo Contreras, histórico defensor de Puntarenas en Costa Rica, dejó los bancos de suplentes y encontró empleo en la recolección municipal.

Alfredo Contreras tiene 59 años y su historia reúne dos actividades que parecen muy diferentes: el fútbol profesional y la recolección de residuos. El exdefensor costarricense fue campeón nacional con Municipal Puntarenas, trabajó posteriormente como entrenador y, tras un período sin empleo estable, aceptó un puesto en el servicio municipal de limpieza.

De ídolo de Puntarenas a trabajador municipal

Contreras nació el 24 de diciembre de 1966 en Puntarenas, Costa Rica. Durante su carrera disputó 441 partidos en primera división y convirtió 14 goles, según la reseña de su trayectoria publicada por el periodista deportivo Gerardo Coto Cover.

Formó parte del equipo de Municipal Puntarenas que ganó el campeonato nacional de la temporada 1986-1987. También pasó por Belén, donde conquistó un título de Copa en 1996, y más adelante se dedicó a entrenar planteles de fútbol.

En 2022, la organización de la primera división costarricense lo homenajeó al dedicarle el Torneo Apertura. Sin embargo, el reconocimiento deportivo no garantizó una continuidad laboral cuando se terminaron sus oportunidades como técnico.

Por qué empezó a trabajar recolectando basura

Después de dirigir a Marineros y trabajar en el Comité Cantonal de Deportes, pasó varios meses sin empleo. Ante la necesidad de sostener económicamente a su familia, se postuló para trabajar en la Municipalidad de Puntarenas.

En julio de 2024 explicó que el oficio no le generaba vergüenza: “Un trabajo honrado es trabajo”. La frase resumió su postura frente a las personas que podían sorprenderse al verlo detrás de un camión recolector.

Durante una entrevista posterior señaló que la inestabilidad del fútbol había sido determinante. No descartó por completo la posibilidad de volver a dirigir, pero expresó que necesitaba un ingreso más previsible.

Los riesgos del trabajo y el cariño de los vecinos

El exfutbolista contó que la recolección de residuos implica riesgos físicos que desconocía al comenzar. Recordó que, a los pocos días de incorporarse, se clavó un clavo en un pie y necesitó permanecer sin trabajar durante casi dos semanas.

También mencionó la presencia de vidrios y jeringas mal descartadas en las bolsas. A pesar de esas dificultades, valoró el trato con sus compañeros y el reconocimiento de los vecinos.

Muchos habitantes de Puntarenas todavía lo llaman “el Diablo”, el apodo que recibió durante sus años de jugador. Otros lo saludan porque fue su entrenador en divisiones juveniles. Contreras considera que ese afecto acompaña su presente, aunque su rutina ya no transcurra dentro de una cancha.

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