¿Cómo es la calculadora que estima el riesgo de infarto o ACV a diez años?

Es una herramienta gratuita que está implementando la Organización Panamericana de la Salud. En el día de la Hipertensión se advierte que esta es la causa de la mitad de los casos de enfermedad cardiovascular, principal causa de muerte en América.

¿Cómo es la calculadora que estima el riesgo de infarto o ACV a diez años?

La presión arterial elevada (HTA) genera la mitad de los casos de enfermedad cardiovascular que en América es la principal causa de muerte. Así lo advierte la Organización Panamericana de la Salud, que ante esta realidad generó una calculadora que permite estimar la posible incidencia a 10 años de un infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o muerte cardiovascular.

Según el Ministerio de Salud, en Argentina, la hipertensión arterial (HTA) es el factor de riesgo cardiovascular más frecuente y afecta a 1 de cada 3 personas adultas. Se produce por el aumento, sostenido en el tiempo, de la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias. Es una enfermedad que generalmente no da síntomas y, si no se diagnostica y no se trata, provoca frecuentemente complicaciones graves como el infarto de corazón, el accidente cerebrovascular o la necesidad de diálisis por daño renal.

La OPS señala que en la región, una de cada cuatro mujeres y cuatro de cada diez varones tienen HTA. Pero se trata de una patología sobre la que los especialistas ponen la atención ya que se considera una enfermedad silenciosa, dado que puede causar daño sin dar síntomas, mientras que además se advierte que hay un alto subdiagnóstico.

Por ello, cada 17 de mayo es el día Mundial de la Hipertensión Arterial (HTA) que busca generar conciencia, ya que en gran medida, el control del estado de salud, depende de la inquietud de acercarse al chequeo médico antes de que se complique la situación.

La calculadora

Es una aplicación gratuita que calcula el riesgo cardiovascular para lo que toma como parámetros datos específicos de la región. Incluye las seis regiones de América (Andina, Caribe, Central, Norte, Sur y Tropical) de acuerdo con las tablas publicadas en 2019 por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La entidad explica que este puntaje de riesgo surgió de una extensa revisión de las cohortes disponibles y una adaptación a 21 regiones mundiales sobre la base del análisis de la carga de morbimortalidad cardiovascular. Para cada región se publicó una estimación que requiere conocer el valor de colesterol en sangre y otra alternativa ante su desconocimiento. La Organización Panamericana de la Salud (OPS), con la contribución financiera de los Centros de Prevención y Control de Enfermedades de EE. UU., transformó las tablas codificadas por colores publicadas en una calculadora electrónica en línea para su uso en computadoras y teléfonos inteligentes como actualización de la aplicación previa Cardiocal (2014).

La calculadora está diseñada para ayudar a los trabajadores de salud a calcular en forma rápida el riesgo cardiovascular, a dialogar con los pacientes para analizar en qué medida el riesgo puede ser modificado. Asimismo, intenta ayudar a personas inquietas por su salud, facilitando que puedan estimar la necesidad de una consulta médica cuando su riesgo no es bajo. Las recomendaciones de tratamientos están orientadas a los profesionales de la salud y no constituyen una guía a la automedicación que puede resultar peligrosa. Y sobre todo, se aclara: “Bajo ningún concepto esta calculadora está pensada como un reemplazo a la consulta médica o al juicio clínico”

La app

-Seleccionando el ícono de rueda dentada se debe elegir en primera instancia el país. Cada país pertenece a una región de las seis mencionadas y el cálculo del riesgo dará resultados diferentes.

-Se puede modificar el idioma (inglés, español o portugués), las unidades de colesterol (mmol/L o mg/dl), y las unidades métricas (decimales en cm o sistema imperial en pies y pulgadas).

-La aplicación incluye los protocolos individualizados en los 12 países cuyos Ministerios de Salud han definido protocolos estandarizados para el tratamiento de la hipertensión.

Para acceder ingresá acá.

La hipertensión no se cura en la mayoría de los casos

Se dice que la HTA es multifactorial porque está determinada e influenciada por muchos factores distintos. La herencia (padres o hermanos hipertensos), la edad (con el paso de los años la posibilidad de ser hipertenso aumenta mucho), la obesidad, el consumo excesivo de sal, el consumo excesivo de alcohol, fumar, el uso de prolongado de algunos medicamentos (corticoides, descongestivos nasales, analgésicos) y la falta de actividad física, son algunos de los factores que provocan HTA.

En la gran mayoría de los casos, la HTA no puede curarse, pero sí controlarse con medicamentos. El tratamiento indicado debe continuarse sin interrupciones durante toda la vida y es el médico la persona que hará los ajustes necesarios en el número de pastillas y sus dosis para mantener su presión arterial dentro de los valores recomendados (menos de 140/90 mmHg). Además, hay otros elementos importantes además de la medicación, que contribuyen a controlar la presión arterial:

  • Reducir el peso corporal si tiene sobrepeso u obesidad.
  • Reducir el consumo de alimentos ricos en sal y suprimir el uso de sal de mesa. Limitar el agregado de sal durante la preparación de las comidas y reemplazarla con condimentos de todo tipo (pimienta, perejil, ají, pimentón, orégano, ajo, limón etc.). Los fiambres, embutidos y otros alimentos procesados (como caldos, sopas instantáneas y conservas) contienen elevada cantidad de sal y su consumo debe limitarse al máximo.
  • No tomar bebidas alcohólicas o reducir la ingesta de alcohol en personas bebedoras.
  • Realizar actividad física: caminar, trotar, nadar o ir en bicicleta, al menos durante 30 minutos y la mayor cantidad de días de la semana posibles.
  • Consumir abundante cantidad de frutas y verduras frescas.
  • Abandonar el hábito de fumar.

Si sos hipertenso acudí o llamá a un servicio de urgencias en caso de:

  • Dolor de cabeza muy intenso, no habitual y repentino.
  • Dificultad para hablar, confusión, levantar un brazo o mover los músculos de la cara.
  • Mareos o vértigo (sensación de giros y movimiento).
  • Visión borrosa repentina.
  • Dolor en el pecho o sensación de falta de aire.

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