19 de febrero de 2026 - 13:48

A los 57 se subió a la moto y empezó a vivir el sueño que esperó toda su vida: un viaje para descubrirse

El mendocino Gabriel Mouradian dejó de postergar su sueño y salió a recorrer América en moto. Su proyecto combina viajes, emoción y una invitación a animarse.

Los grandes sueños que no se abandonan. Pueden quedar guardados en algún rincón silencioso -casi silenciados-, esperando el momento justo para volver a aparecer. A veces pasan décadas; otras, una vida entera. Hasta que un día dejan de ser aquella idea anhelada y se transforman en camino. Y eso fue lo que le ocurrió a Gabriel Mouradian.

Porque aquella secuencia en que, siendo niño y mientras viajaba en el asiento trasero del auto familiar, observaba a los motociclistas avanzar por la ruta y fantaseaba con ser uno de ellos comenzó -de a poco- en convertirse en realidad. Con el paso de los años, dejó de ser un mero recuerdo para convertirse en su gran deseo. Y, aunque no lo sabía entonces, aquel instante de su infancia sería el germen de una historia que empezaría a escribirse varias décadas después. ¡Y a lo grande!

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A los 57 se subió a la moto y empezó a vivir el sueño que esperó toda su vida: un viaje para descubrirse

A los 57 se subió a la moto y empezó a vivir el sueño que esperó toda su vida: un viaje para descubrirse

El 16 de noviembre de 2025, con 57 años, Mouradian decidió dejar de postergar y salir a rodar (literalmente). Y así nació una travesía que hoy lo tiene recorriendo rutas y rincones recónditos de de Argentina y Chile(con un itinerario ya armado para viajar por toda América del Sur). Pero, por sobre todas las cosas, con un objetivo más profundo que viajar: reencontrarse consigo mismo.

“Hubiese arrancado antes, pero no me daban los tiempos. Hoy siento que empieza a ser urgente por la edad”, reconoce con una serenidad que no suena a apuro, sino a la claridad de quien sabe esperar el momento justo.

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El proyecto "Salí a Rodar" tiene su canal de YouTube y sus redes sociales, donde Gabi comparte cada episodio con lo más destacado de cada viaje. En tres meses, el cuentakilómetros de la moto de Mouradian arroja casi 9.000 kilómetros entre el Norte y el Sur de Argentina y de Chile, mientras que en las redes sociales cuenta con 1.400 seguidores y más de 66.000 visualizaciones y más de 7-800 horas de reproducción en YouTube.

Prioridades, familia y el "click" que todo lo cambia

Durante años, la vida estuvo marcada por responsabilidades, trabajo y familia. Hace 23 años nació el hijo menor de Gabriel Mouradian, Fran, quien tiene síndrome de Down. Y eso redefinió prioridades.

“La familia hizo que todo lo demás pase a segundo plano. Fran hoy tiene su vida, anda solo. Eso también te reordena”, confiesa en una pausa entre sus viajes. Gabi no busca cantidad ni romper récords de kilómetros recorridos, prefiere la calidad de sus aventuras para su propio bienestar.

El reordenamiento emocional de su vida y replanteo de sus prioridades fue, en parte, el empujón que necesitaba para dar el paso que siempre imaginó.

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A los 57 se subió a la moto y empezó a vivir el sueño que esperó toda su vida: un viaje para descubrirse

A los 57 se subió a la moto y empezó a vivir el sueño que esperó toda su vida: un viaje para descubrirse

Y aunque anda en moto desde hace ya varios años -incluso, completando este mismo tipo de viajes que hoy documenta en las redes y plataformas audiovisuales-, ver que "Salí a Rodar" salió a la luz lo emociona al mendocino, quien en su alter ego -una especie de Peter Parker, Bruno Díaz o Clark Kent- trabaja como jefe de medios de comunicación en una importante empresa.

“La libertad no tiene edad ni excusa”

El motor de la historia de Gabriel Mouradian no es la distancia, sino la experiencia. Su proyecto lleva por nombre "Salí a rodar", y su esencia se resume en una frase que él mismo repite con convicción.

“Viajar en moto no es viajar en primera. El sol jode, el viento jode. Pero es un modo de viajar y de encontrarte con vos mismo. Te tiene que gustar este tipo de vida. La libertad no tiene edad ni excusa”, sentencia, sonriente.

Y, aunque suene a slogan, es una frase de descubrimiento. El impacto del proyecto también se refleja en redes, con esas miles de visualizaciones en YouTube, con seguidores que crecen y mensajes que lo emocionan. Personas que le cuentan que se animaron a viajar, a empezar algo o a dejar de postergar después de verlo a él mismo haciéndolo.

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“Me escriben diciendo que los inspiro. Que salieron o van a salir porque me vieron”, relata, entre la sorpresa y la humildad.

Y, casi en el acto, recita -sonriente- ese mensaje que funciona casi como mantra y como bandera del proyecto. “Salí a rodar, que la vida no se te pase sin sentir el viento y la libertad. Sé nómade por un ratito”.

Viajar sin guion, vivir la ruta

En paralelo a su trabajo formal, hace más de cinco décadas que Mouradian mantiene intacta su fascinación por las motos. Hace unos años pudo comprar la suya y comenzó a viajar cada vez más lejos, hasta que decidió convertir la experiencia en un proyecto.

Venía siguiendo a otros creadores en redes y un día dije: quiero hacerlo yo. Empecé a preparar todo y acá estoy. No hay nada guionado, no hay viajes planificados. Salgo y veo qué pasa”, destaca, con la espontaneidad como estandarte.

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A los 57 se subió a la moto y empezó a vivir el sueño que esperó toda su vida: un viaje para descubrirse

A los 57 se subió a la moto y empezó a vivir el sueño que esperó toda su vida: un viaje para descubrirse

Claro que espontaneidad no es sinónimo de improvisación o inconsciencia.

“En seguridad no se escatima. Casco, botas, vestimenta. En eso no hay discusión. En el resto, podés ir despacio, dormir en carpa, cocinarte, pero siempre seguro", resume. Y deja en claro que cada aventura que encara tiene su base de preparación detallada y, sobre todo, de garantía en cuanto a medidas de seguridad. Pero con esa lógica distintiva que convierte a cada trayecto en una historia abierta, donde la ruta decide y tiene la palabra final.

Encuentros, anécdotas y el espíritu del camino

Entre los viajes y momentos que más han marcado a Gabriel, aparece el cruce del Desierto Florido en Chile y la mítica Carretera Austral, un recorrido de más de 7.000 kilómetros que dejó su huella.

En ese escenario surgió uno de los encuentros que mejor reflejan el espíritu de la ruta: Mouradian se cruzó en el camino -literalmente- a un español de 70 años y su gran amigo, quienes habían cruzado el Atlántico para cumplir su propio sueño de conocer el Sur argentino y chileno.

Las historias que va recopilando el aventurero mendocino de sus propios viajes también incluyen descubrimientos personales, como ocurrió con aquella montaña en El Chaitén que decidió bautizar “El descanso del guerrero”, dejando incluso la referencia en Google Maps.

El riesgo, la responsabilidad y el espíritu de viajar en moto

Viajar en moto implica libertad, pero también riesgos. Mouradian lo vivió en carne propia cuando sufrió un accidente en la Carretera Austral tras pinchar la rueda trasera y salir despedido. En aquella ocasión rodó casi 25 metros y fue tan violento del impacto que el celular -con un sistema predeterminado que se activa ante estas situaciones- marcó automáticamente al 911.

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A los 57 se subió a la moto y empezó a vivir el sueño que esperó toda su vida: un viaje para descubrirse

A los 57 se subió a la moto y empezó a vivir el sueño que esperó toda su vida: un viaje para descubrirse

Para Gabi, viajar en moto no es escapar de la vida, sino acercarse a ella, reencontrarse. Por esto es, quizás, que describe que el verdadero viaje comienza cuando el silencio interior lo envuelve bajo el casco, con una concentración absoluta y esa sensación de meditación que se presenta mientras paisaje se repite durante kilómetros.

Los próximos viajes

En su horizonte inmediato aparecen rutas de San Luis y San Juan, mientras que en el mapa mental ya figuran La Rioja, Tucumán, Catamarca y Salta. También sueña con cruzar a Chile por Agua Negra y recorrer el Valle del Elqui.

Pero el gran objetivo permanece intacto: dar la vuelta a Sudamérica atravesando Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela y Brasil.

En este sueño postergado que Gabriel Mouradian comenzó a cumplir han tenido un rol clave sus amigos y su familia, pilares que le ayudaron a dar el paso.

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