Los investigadores tratan de recuperar los archivos borrados el mes pasado del simulador de vuelo casero que tenía el piloto del avión malayo desaparecido para determinar si arrojan alguna luz sobre el misterio, informó ayer el ministro de Defensa de Malasia.
Hishammuddin Hussein dijo en conferencia de prensa que el piloto, capitán Zaharie Ahmad Shah, es considerado inocente mientras no se demuestre lo contrario, y que miembros de su familia cooperan en la investigación. Los archivos con registros de simulaciones de vuelo fueron borrados el 3 de febrero, dijo el jefe de policía Jalid Abu.
No estaba claro si los investigadores creen que haber borrado esos archivos fue algo inusual. Sólo quieren revisar esos archivos para ver si detectan algún trayecto de vuelo que ayude a explicar la desaparición del avión.
La policía considera la posibilidad de secuestro, sabotaje, terrorismo o problemas de salud mental de los pilotos o de alguien a bordo, y han solicitado controles de antecedentes de todos los pasajeros extranjeros a sus respectivos países.
Hishammuddin afirmó que dichos informes procedentes de todos los extranjeros recibidos de sus naciones, excepto tres pasajeros de Ucrania y Rusia, "no indican ninguna información significativa".
El piloto de 53 años se incorporó a la aerolínea en 1981 y suma más de 18.000 horas de vuelo. Sus conocidos entre los círculos de la oposición política en Malasia y otros círculos lo han descripto como un hombre sociable, humilde, compasivo y dedicado a su trabajo.
La crisis ha puesto en evidencia la carencia de un modo seguro de rastrear los aviones modernos de pasajeros cuando se desconectan sus transmisores. A un costo enorme, 26 países ayudan a Malasia a buscar el avión.
Los familiares de los pasajeros -dos tercios de los cuales son chinos- están enormemente frustrados por la falta de progreso en la búsqueda.
"Es demasiado. No sé por qué le cuesta tanto a tanta gente durante tanto tiempo encontrar el avión. Han pasado doce días", se lamentó Subaramaniam Gurusamy, de 60 años, en una entrevista desde su hogar en las afueras de Kuala Lumpur.
Su hijo de 34 años, Pushpanathan Subramaniam, estaba en el vuelo rumbo a China en viaje de trabajo.