Sergio Giménez, secretario general de la Asociación Bancaria en Mendoza, respondió a las inquietudes que generó el comunicado difundido por el Banco de la Nación Argentina en la tarde del martes, donde se mencionaba el cierre de 60 puntos de atención. En conversación con Aconcagua Radio, aseguró que en la provincia no hubo cierres ni despidos, aunque sí se registraron prejubilaciones. También criticó al gobierno nacional por un “ataque sistemático” a los organismos públicos y alertó sobre el riesgo que implica la transformación del banco en una sociedad anónima.
—El Banco Nación anunció el cierre de 60 sucursales. ¿Qué hay de cierto?
—El comunicado tiene un título preocupante, pero al leerlo en detalle se observa que no se trata de un nuevo cierre masivo. Lo que hicieron fue tomar el número de puntos de atención al inicio de esta gestión (769) y proyectar que para 2025 serán 709. Es decir, hubo una reducción de 60 unidades, pero no todas eran sucursales completas: muchas eran anexos, centros PYME o espacios con contratos de alquiler vencidos. Esos trabajadores fueron reubicados. No hay cierres nuevos, y en Mendoza no se cerró ninguna de esas 60.
Giménez aclaró que no hubo despidos en el proceso, aunque sí se aplicó un plan de prejubilaciones voluntarias: “Fue para varones mayores de 60 y mujeres mayores de 55. A nivel nacional, se acogieron unos 1500 trabajadores sobre un total de 17.000, lo que representa un 8%. En Mendoza fueron entre 55 y 60 personas, un impacto menor, entre el 6% y el 7%.
—¿Qué se planea hacer con esa reestructuración? ¿Cuál es el plan de fondo?
—El comunicado termina mencionando una ‘rápida conversión en sociedad anónima’, lo cual está judicializado. Esto es grave. No hay razones para transformar al banco: el mismo comunicado reconoce que es primero en activos, depósitos, préstamos y patrimonio. Además, ha dado resultados positivos. Entonces, ¿cuál es la lógica de convertir en sociedad anónima a un banco eficaz, no deficitario y transparente? Solo cabe pensar que hay intereses detrás que no tienen que ver con el interés público.”
—¿Cuál es el clima actual entre los trabajadores del Banco Nación?
—Lógicamente hay incertidumbre. Estas noticias generan inestabilidad. Lo que sugerimos desde el sindicato es que el ahorro de 1.000 millones de pesos que lograron con estas prejubilaciones se invierta en tecnología. Hoy por hoy, el sistema se cae constantemente. Los usuarios se quejan de las demoras, la app no funciona bien, hay problemas con la billetera virtual y con las tarjetas. El banco necesita modernización urgente.
Giménez fue enfático al defender el carácter público y federal del Banco Nación. “En los últimos días se colocaron cajeros automáticos en la Villa Cabecera de San Carlos, en el Cordón del Plata en Tupungato, y ahora se están instalando otros en Gustavo André, La Pega, Jocolí y el 3 de Mayo en Lavalle. Eso es banca pública. Eso es llegar a donde el sistema financiero privado no llega.
—¿Qué argumentos esgrime el gobierno para la posible transformación del banco en sociedad anónima?
—Se amparan en el decreto 119, que se basa en la Ley Bases y que estipula que se puede avanzar sobre aquellos organismos que no sean eficientes, eficaces o transparentes. Pero el Banco Nación no cumple ninguno de esos requisitos negativos. No es deficitario. ¿Hay que mejorarlo? Por supuesto. Pero eso no justifica que se lo privatice o se lo transforme en sociedad anónima.”
Finalmente, el sindicalista cerró con un mensaje claro: “Seguimos en estado de alerta. Este gobierno ya ha demostrado que tiene entre ceja y ceja a los organismos del Estado. Y el banco parece ser uno de sus objetivos. Nosotros no vamos a permitir que lo vacíen ni que lo entreguen.”
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