Un mortífero atentado golpeó ayer a Bengasi, cuna de la revuelta que derrocó al régimen de Muamar Gadafi, en el último episodio sangriento en Libia, afectado por una creciente inseguridad, con una grave crisis política como telón de fondo.
Un mortífero atentado golpeó ayer a Bengasi, cuna de la revuelta que derrocó al régimen de Muamar Gadafi, en el último episodio sangriento en Libia, afectado por una creciente inseguridad, con una grave crisis política como telón de fondo.
Las autoridades suministraron balances contradictorios. El viceministro de Interior, Abdalá Masud, declaró que al menos 15 personas murieron y otras 30 resultaron heridas, mientras que el ministerio de Salud señaló más tarde que había cuatro muertos y seis heridos.
De su lado un oficial de la policía de Bengasi, Tarak al Jaraz, afirmó al canal Libya al Ahrar que murieron 13 personas y otras 41 quedaron heridas. Masud, quien precisó que se trataba de un “balance provisional”, añadió que “la explosión (del coche bomba) destruyó totalmente un restaurante y dañó gravemente varios edificios vecinos” al hospital de la segunda ciudad del país.