24 de mayo de 2017 - 00:00

San Martín y las Malvinas

El 10 de mayo pasado, Roberto Colimodio publicó una nota crítica sobre el análisis de Eduardo Barcelona, en relación a una carta firmada por José de San Martin, en la que se hace mención a las islas Malvinas.

En su breve texto, Colimodio opina que la carta no fue redactada de puño y letra por el general San Martín, aunque reconoce que sí fue firmada por él. Asimismo, en un párrafo subsiguiente y ya finalizando sus apreciaciones, indica de forma extemporánea que la firma del prócer daría "vuelo imaginativo (…) para reafirmar los reclamos de soberanía basados en los documentos históricos". En realidad, la nota firmada por el Libertador se inscribe perfectamente en una serie clara de manifestaciones nacionales de soberanía. Recordémoslas.

Uno de los primeros actos del primer gobierno patrio, a sólo cinco días de la Revolución de Mayo de 1810, se refiere a la administración de las islas Malvinas. El penúltimo comandante de Malvinas, Gerardo Bordas, al regresar de las islas a Montevideo, solicitó que se le pagaran los sueldos y gratificaciones que correspondían a sus funciones, equiparadas a las de un capitán de un buque en navegación. El tratamiento del pedido en Buenos Aires correspondió a la Junta de Gobierno que remplazó a la autoridad virreinal. La importancia de este acto público radica en la manifestación de la continuidad gubernamental en lo que hace a Malvinas. Lo decidido con anterioridad por las autoridades virreinales, tendiente a remunerar al personal asignado en Malvinas, es asumido por el gobierno patrio que ordenó el pago de las gratificaciones adeudadas al citado Bordas el 30 de mayo de 1810.

El 30 de enero de 1813, "Enrique" (Henry) Jones, dueño de un bergantín inglés, solicitó a las autoridades de Buenos Aires permiso "para que dicho buque pudiera hacer viaje a las islas Malvinas y costas del Sur con destino a la pesca de lobos". Este acto manifiesta claramente la percepción que un súbdito británico tenía sobre la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata respecto de Malvinas.

Tres años después, sucede el hecho que nos atañe: el general San Martín, a la sazón gobernador de Cuyo, comunica por nota fechada en Mendoza el 14 de agosto de 1816 al teniente gobernador de San Juan, un instrucción del ministro de la Guerra en la que propone que los delincuentes "que se hallen presos en esa jurisdicción de su mando sentenciados a los presidios de Patagones, Malvinas u otros sean remitidos a esta Capital". Que la carta no haya sido redactada de puño y letra por San Martín en nada modifica la autenticidad y valor de la misma. La firma que aparece en la misiva pertenece al Padre de la Patria lo que confirma su conformidad con el contenido. Asimismo, que haya sido el ministro de Guerra, Antonio Berutti, quien diera la orden, le otorga aún mayor trascendencia. Un ministro del Poder Ejecutivo Nacional se refiere a las Malvinas de forma tal que demuestra un pleno conocimiento de que las mismas eran parte del territorio argentino.

Como se podrá apreciar, no es necesario dar vuelo imaginativo alguno: los documentos históricos, una vez más, son precisos y contundentes en relación a los derechos soberanos de la Argentina sobre las islas Malvinas.

Las opiniones vertidas en este espacio no necesariamente coinciden con la línea editorial de Diario Los Andes.

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