Es por eso que los anticonceptivos orales han revolucionado la planificación familiar y el rol de la mujer en la sociedad moderna. Desde su introducción en 1960 fue considerado un evento significativo en la historia de la humanidad y el comienzo de una nueva era en el control de la fertilidad. En el transcurso de tan solo 7 años, ya eran utilizados por más de 12,5 millones de mujeres en el mundo para evitar embarazos no planificados y poder participar en la planificación familiar.
Los anticonceptivos hormonales más conocidos son aquellos que combinan estrógenos y progestinas (imitan la acción de la progesterona natural) y son hoy en día los más utilizados. Sin embargo, hay un grupo de mujeres fértiles en las que la toma de estrógenos puede estar contraindicada, por diferentes razones.
Afortunadamente, cada vez hay más opciones en el mercado de las píldoras anticonceptivas únicamente de progestinas. En Argentina ya encontramos disponibles algunas alternativas que pueden ser prescriptas en mujeres con alguna patología de riesgo como hipertensión, obesidad, en fumadoras, o también para madres durante su período de lactancia.
Las píldoras sin estrógeno se llaman minipíldoras o, en inglés POP (progestin only pill) y solo contienen progestinas, desarrolladas para inhibir o detener la ovulación. Además, alteran la capa interna del útero o matriz (endometrio), y modifican el moco cervical para evitar el ascenso de los espermatozoides.