Manifestantes favorables a Rusia tomaron ayer el control de edificios oficiales en el este rusohablante de Ucrania, entre ellos los locales de la administración provincial de Jarkov y de Donetsk, dos de las mayores ciudades de esta región fronteriza con Rusia.
En Donetsk, ciudad con más de un millón de habitantes, los manifestantes exigieron la convocatoria de un referéndum sobre su adhesión a Rusia.
Las tomas de control de los edificios se hicieron sin violencia. Las fuerzas de seguridad resistieron brevemente en Donetsk durante la tarde, ante manifestantes con el rostro cubierto, que trataban de arrancarles sus escudos, antes de abandonar el sector.
En Jarkov, con 1,4 millón de habitantes y donde los manifestantes tomaron un edificio al caer la noche, se retiraron rápidamente para situarse a medio centenar de metros de distancia.
En ambos casos, los manifestantes colocaron la bandera de color blanco, azul y rojo rusa en el lugar de las ucranianas azul y amarillo. Desplegaron una banderola “República de Donetsk” en la fachada de la administración de esta ciudad.
El presidente ruso Vladimir Putin se comprometió a “defender por todos los medios” a las poblaciones rusohablantes de las repúblicas que formaron parte de la Unión Soviética.
El presidente ucraniano interino, Alexander Turchinov, aplazó debido a la situación una visita a Lituania, anunció la presidencia. El ministro del Interior, Arsen Avakov, acusó por su parte en su página en la red social de Facebook a “Putin y a Yanukovich de haber dirigido y pagado estos disturbios separatistas”.
El favorito en los sondeos para la elección presidencial ucraniana, Petro Poroshenko, citado por la agencia Interfax-Ucrania, estimó que los acontecimientos del domingo tenían como objetivo hacer “anular o aplazar” la elección presidencial anticipada prevista el 25 de mayo, algo que aseguró “no ocurrirá”.
En Donetsk, los manifestantes llevaban carteles que decían “Donetsk, ciudad rusa” y “OTAN go home”.
El asalto comenzó con una nueva manifestación de unas mil personas en la plaza central de la ciudad industrial de Donetsk en contra del nuevo gobierno nacional interino que reemplazó en Kiev al destituido presidente pro ruso, Yanukovich, a finales de febrero pasado.
Los manifestantes exigían la convocatoria de una sesión extraordinaria del Parlamento local que ordene realizar un referendo, que decida la ruptura de la provincia con Ucrania y el ingreso a la Federación Rusa, como hizo la península de Crimea hace más de dos semanas.
De lo contrario, los pro rusos amenazaron con disolver el actual gobierno provincial y elegir a nuevos diputados que representen a “todos los sectores políticos” de la región, que vio nacer y crecer al destituido presidente Yanukovich.
En medio de los gritos que reivindicaba la “República de Donetsk” y a Rusia, un grupo de los separatistas se dirigió a la zona donde se encuentran los edificios gubernamentales.
Pese a estar protegidos por policías antimotines, los manifestantes ingresaron a algunas de las sedes de gobierno e izaron la bandera rusa.
Causa penal
Las autoridades provinciales no intentaron recuperar el control de los edificios por la fuerza y se limitaron a abrir una causa penal contra los manifestantes.
La moderación demostrada por las autoridades designadas por el nuevo gobierno interino en Kiev se puede explicar por el temor que aún existe de que Moscú utilice la represión o muerte de algún rusoparlante como excusa para intervenir en el este de Ucrania, una región que posee importantes comunidades de origen ruso.
Antes de anexarse Crimea, el Kremlin envió decenas de miles de tropas (disfrazadas con uniformes sin insignias), ocupó la estratégica península sobre el Mar Negro y forzó la capitulación de todas las tropas y fuerzas de seguridad ucranianas.
Mientras el clima volvía a recalentarse en Donetsk, en la ciudad de Lugansk, aún más cerca de la frontera con Rusia, otro grupo de manifestantes tomaron la sede local del Servicio de Seguridad de Ucrania.
Los manifestantes, muchos de ellos enmascarados, exigían la convocatoria de un referendo secesionista similar al de Crimea y la liberación de seis compañeros detenidos ayer por participar en las protestas contra las nuevas autoridades nacionales y provinciales.
La toma del edificio desembocó en tensas negociaciones con el gobernador de la región, Mijail Bolotskij, y el jefe de la policía local, Vladimir Guslavski, quienes finalmente aceptaron liberar a los presos y entregarlos a sus compañeros.