27 de junio de 2013 - 22:04

Rousseff consiguió apoyo para su plebiscito y reforma política

La presidenta logró el aval de todo el arco opositor para poner en marcha su plan contra la corrupción. Hoy se reunirá con la oposición. Finalmente, el que decide es el Congreso.

Policía y manifestantes se enfrentaron ayer en Fortaleza (noreste) durante la semifinal España-Italia por la Copa Confederaciones, mientras la presidenta Dilma Rousseff consiguió el apoyo de líderes de la coalición de gobierno para un plebiscito que reformaría el cuestionado sistema político brasileño.

Unos 5.000 manifestantes, según la policía, marchaban pacíficamente hacia el estadio Castelao de Fortaleza cuando algunos comenzaron a lanzar piedras contra la policía -varios utilizaban incluso hondas- e intentaron derribar las barreras metálicas que les bloqueaban el paso.

La policía los dispersó con gases lacrimógenos. Varios manifestantes también prendieron fuego a neumáticos en las calles. La policía detuvo a 72 personas. Al menos un manifestante y tres policías resultaron heridos.

En Brasilia, Rousseff se reunió con presidentes de partidos de la coalición de gobierno, con quienes hubo “gran convergencia” sobre la realización de un plebiscito que establezca nuevas reglas para la financiación de campañas electorales y revea el sistema de votación, actualmente proporcional, dijo a la prensa el ministro de Educación, Aloizio Mercadante.

El ministro aclaró que “la última palabra la tendrá el Congreso”, el único autorizado a convocar la consulta.

Rousseff tiene previsto reunirse hoy con la oposición para discutir el tema.

Las manifestaciones continúan en varias ciudades del país, pero con mucho menor intensidad que el jueves pasado, cuando más de un millón de personas salieron a las calles. Las protestas se iniciaron hace más de dos semanas contra el aumento del precio del transporte, pero rápidamente sumaron otras reivindicaciones, como penas más duras contra políticos corruptos y denuncias contra el millonario gasto público para el Mundial 2014, en vez de salud, educación y transporte.

“La línea del gobierno es que el pueblo tiene que ser escuchado”, dijo Mercadante al defender el plebiscito para reformar el sistema político impulsado por Rousseff. El gobierno descartó una Asamblea Constituyente para la reforma política, que había causado polémica, argumentando falta de tiempo, porque debería ser aprobada un año antes de la elección presidencial de octubre de 2014.

Líderes de los partidos de oposición DEM (conservador) y del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) han señalado que la reforma política debe ser realizada por el Congreso porque es un tema complejo y luego la ciudadanía debe limitarse a aprobarla o rechazarla en referendo.

Los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, ambos del PMDB, que integra la coalición, han dado públicamente su aval a un plebiscito, y el gobierno espera presentar una propuesta concreta al Congreso el próximo martes.

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