Hacer historia como ciencia representa un acto responsable. No por nada, Mitre creó la Academia Nacional de la Historia pensando en la necesidad de formar al futuro argentino, entendiendo que para consolidar la Nación era necesario generarle cierto misticismo, naciendo así los grandes mitos nacionales.
Actualmente algunos no resisten el análisis. Hace poco leí una negación de Roca como genocida. Puede ser difícil la traslación de esta palabra, que nació en otro contexto, pero no significa que sea incorrecto.
Decir que Roca generó un genocidio sobre los pueblos indígenas es reconocer que fue eso: una incursión armada desde el Estado, sobre un espacio ya ocupado por poblaciones, para diezmarlas, despojarlas, ocupar sus territorios, secuestrar sus recursos y desintegrarlas culturalmente.
El antropólogo Martínez Sarasola, explica esta violencia en "Nuestros paisanos los indios", con una serie de factores: a) exterminio sistemático; b) prisión; c) confinamiento en "colonias", d) traslado a lugares extraños y distantes de su tierra natal; e) incorporación forzada de nuevos hábitos y/o formas de vida; f) supresión compulsiva de las costumbres tradicionales; g) desmembramiento de las familias.
La "Conquista del Desierto" supuso el exterminio, ejecutado con la obsesión de la "limpieza". La Nación se forjó así bajo la violencia del Estado. Es cierto que hubo violencia indígena, pero muy diferente fue esta en poblaciones donde el exterminio no existía en su cosmovisión, así como el hecho de que mayoritariamente respondía a acciones que los blancos habían provocado primero sobre ellos.
Daniel Feierstein describe al "genocidio" como un proceso de varias características. Considero que hay dos que completan el cuadro anterior:
La construcción de la otredad negativa, es decir la calificación del otro por su descalificación: el indígena era todo lo que no representaba lo "blanco y europeo", era inculto, bárbaro, salvaje; y la realización simbólica, esto es el exterminio del recuerdo.
Esta última, usada para negar la acción genocida, implica varios argumentos falaces: algunos otorgan a los indígenas acciones a favor del Estado chileno, como si éste no los hubiera perseguido y exterminado; otros atribuyen a escritos de Roca un aparente intento para evitar las matanzas, como si para la historia fuera suficiente analizar solo lo dicho por el perpetrador de la crueldad; otros niegan las matanzas durante y posteriormente las campañas, cuyos prisioneros fueron trasladados a centros de detención y concentración inhumanos, práctica que no puede no ser catalogada de genocida.
Pero lo importante de entender la realización simbólica, es que visibiliza como se impone un discurso para justificar las acciones cometidas.
Hacer historia es reconocer que el pasado tiene diferentes miradas, pero acá se trata de no escribir historia en base a la realización simbólica en un proceso asesino, es decir, exterminando el recuerdo.