Bolivia esperaba anoche la llegada del presidente Evo Morales procedente de Viena, después de que cuatro países europeos le cerraran temporalmente su espacio aéreo, por temor a que transportara en su avión al informático prófugo estadounidense Edward Snowden.
El avión de Morales aterrizó procedente de Europa ayer a las 18.30 hora local (la misma hora en Argentina) en Fortaleza, al noreste de Brasil, para una breve escala técnica antes de continuar el viaje hacia La Paz.
El Dassault Falcon 900EX de la Fuerza Aérea boliviana llegó procedente del aeropuerto de Gran Canaria, donde había aterrizado para una primera escala técnica, después de que el gobierno español autorizara el sobrevuelo de su espacio aéreo.
Portugal, Francia, Italia y España habían decidido en la noche del martes suspender los permisos de vuelo del avión presidencial boliviano, de fabricación francesa con matrícula militar, que se vio forzado a aterrizar en el aeropuerto de Viena, lo que indignó a La Paz y motivó duras críticas de la mayoría de los países latinoamericanos.
Tras intensas gestiones diplomáticas y voces de repudio, esas naciones levantaron sus prohibiciones y Morales pudo reanudar vuelo hacia La Paz, con escalas en las españolas islas Canarias frente a África y en Fortaleza, Brasil.
Su llegada a La Paz estaba prevista para la medianoche de ayer.
La aeronave, adquirida a mediados de 2010 por 38,7 millones de dólares, despegó del aeropuerto internacional de Viena poco antes de las 8 hora Argentina de ayer y retomó su plan de vuelo original.
Durante la escala forzada de 13 horas en Viena, las autoridades austríacas indicaron que se evidenció que el "topo" de la CIA no estaba en el avión boliviano, aunque la nave no fue registrada por la policía de ese país.
Llamado a embajadores
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia convocó a los embajadores de Francia, Italia y España y al cónsul de Portugal, para que expliquen lo sucedido, mientras la bancada oficialista en el Parlamento se apresta a pedir la expulsión de los cuatro.
Bolivia también presentó demandas ante instancias de las Naciones Unidas, pues considera que esas naciones violaron tratados internacionales.
En tanto y en un clima de beligerancia, un centenar de dirigentes vecinales e indígenas atacaron con piedras y petardos la embajada de Francia en La Paz y quemaron dos banderas del país europeo, mientras la seguridad policial se replegó al interior para evitar un eventual choque. Varios vidrios de la delegación diplomática fueron destrozados, mientras los piqueteros bloquearon con piedras y tierra las puertas de ingreso de la embajada.
El presidente francés, François Hollande, manifestó ayer en Berlín que autorizó "inmediatamente" que el avión presidencial boliviano sobrevolara Francia cuando supo que el presidente Morales estaba a bordo del aparato.
Su ministro de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, llamó desde París a su homólogo boliviano para expresarle su "pesar" por el "contratiempo".
Morales se había declarado dispuesto a estudiar una eventual solicitud de asilo de Snowden y había elogiado sus denuncias del gigantesco esquema de espionaje montado a nivel planetario por Estados Unidos. Tras renunciar a su solicitud de asilo a Rusia por las limitaciones que pretendía imponerle el presidente Vladimir Putin, Snowden solicitó asilo a 21 países. Sólo tres están dispuestos a dárselo: Bolivia, Ecuador y Venezuela.
"No soy un delincuente", afirmó el presidente Morales en el aeropuerto de la capital austríaca, antes de reiniciar su viaje a Bolivia.