21 de julio de 2013 - 23:01

La reina Matilde

Refinada, discreta y cálida, Matilde se convirtió  en la reina de los belgas, un papel que le sienta a la perfección y que será de gran utilidad para su marido Felipe, el nuevo rey.

“Me doy cuenta de la suerte que tengo de tener el apoyo constante de mi mujer, la reina Matilde”, dijo Felipe en su discurso al juramentar su cargo.

“Querida Matide: durante varios años, te has dedicado a varias actividades con todo tu corazón. Tienes una sensibilidad especial para el contacto humano”, añadió, lo que provocó que su esposa, enfundada con un vestido rosa pálido sobrio de algodón y seda de Edouard Vermeulen, se pusiera a llorar de la emoción.

“Con nuestros hijos, iniciamos este nuevo capítulo de nuestra vida y nuestro país”, señaló Felipe, de 53 años.

Siempre elegante, perfectamente peinada, con una sonrisa cálida, pero a la vez sobria y circunspecta, nadie puede dudar que Matilde D'Udekem d'Acoz, de 40 años, con su origen belga y aristocrático, parece haber sido llamada a ser reina.

“Es ante todo una mujer de su tiempo, esposa, madre de familia, que trabaja y a partir de ahora será reina”, dijo Edouard Vermeulen, su diseñador de cabecera.

“Tiene un calidez, un carisma especial”, añadió.

Tras casarse con el príncipe Felipe en 1999, Matilde ha tenido cuatro hijos -una de las proles más numerosas de los grandes herederos europeos-, entre ellos la princesa Isabel, quien pasará a ser la heredera al trono de la monarquía belga.

Aún los belgas recuerdan perfectamente la mirada cómplice entre los príncipes cuando se casaron. Ella tenía veintiséis años y él treinta y nueve.

Desde entonces nunca se la vio fuera de tono y se ha movido como pez en el agua entre las estrictas reglas de protocolo. Es que Matilde nació en 1973 en una familia de condes y recibió su educación y formación universitaria en las mejores instituciones belgas.

“Matilde es muy consciente de sus responsabilidades [...] Es una perfeccionista y dará lo mejor de si misma para cumplir con sus obligaciones y las expectativas de los ciudadanos en Bélgica”, aseguró su padre cuando se casó.

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