El gobernador de Michigan, Rick Snyder, ayer se refirió a esta situación y analizó que la quiebra de Detroit es una oportunidad para remontar, tras 60 años de decadencia y mala gestión financiera que hundieron a esta ciudad que fue un símbolo del auge del sector automotriz en el siglo XX.
En una conferencia de prensa, el gobernador defendió la decisión de declarar la ciudad en quiebra e intentó calmar a los ciudadanos.
"Queremos tranquilizar a los ciudadanos: todo va a seguir funcionando con normalidad", expresó. "Llegó el momento de encaminar a Detroit". Este proceso es seguido con atención por los trabajadores de todo el país, que temen que sus pensiones se vean disminuidas.