El proyecto del gobierno griego de ampliar al domingo la apertura de los comercios para combatir la recesión y el desempleo recibió numerosas críticas y dio pie a una improbable alianza de los comerciantes, los sindicatos y la Iglesia.
El proyecto del gobierno griego de ampliar al domingo la apertura de los comercios para combatir la recesión y el desempleo recibió numerosas críticas y dio pie a una improbable alianza de los comerciantes, los sindicatos y la Iglesia.
El gobierno del primer ministro griego conservador, Antonis Samaras, presentó en el Parlamento un proyecto de ley que propone la apertura “opcional” de siete domingos al año a los que las autoridades locales pueden añadir otras jornadas de trabajo dominical.
El Parlamento examinará el texto esta semana.