La legalización de la marihuana, hasta hace poco tabú en el debate de políticas sobre drogas, será analizada como un escenario posible, gracias a un nuevo informe de la Organización de Estados Americanos que busca nuevos enfoques en la larga y cruenta guerra antinarcóticos.
El documento "El problema de las drogas en las Américas", divulgado el jueves, dibuja tres escenarios de consenso regional según se coloque el acento en el fortalecimiento institucional; la experimentación con la regulación de drogas, empezando por el cannabis; el mejoramiento de la salud pública y la seguridad en las comunidades.
Un cuarto escenario vislumbra lo que pasaría si los gobiernos no logran un compromiso para atacar juntos el problema.
Según el analista John Walsh, coordinador en políticas de drogas de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por su sigla en inglés) "el nuevo informe representa un buen primer paso hacia un debate más constructivo y con mayores matices", y que "sólo está empezando".
Hace apenas dos años la presión política por parte de EEUU y otros gobiernos hubiera hecho imposible que la OEA u otros organismos multilaterales emprendieran ese esfuerzo. Pero la oleada de violencia sin precedentes en la lucha contra el crimen organizado -70.000 asesinatos en los últimos 6 años en México- y los obstáculos de los gobiernos en detener el tráfico de cocaína desde Sudamérica a EEUU, principal consumidor mundial, han abierto las puertas a la revisión de la estrategia seguida hasta ahora.
El presidente colombiano Juan Manuel Santos, uno de los principales socios de EEUU en Latinoamérica, se ha alzado como uno de los principales abanderados de revisar la política antidrogas mundial, mientras que su par guatemalteco Otto Pérez incluso propuso hace un año la despenalización de la droga.
El debate dominó la última Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias, que comandó a la OEA a realizar el estudio, compuesto de unas 400 páginas y elaborado por medio centenar de expertos de la región a un costo de 2,25 millones de dólares.
Según el informe, la regulación de algunas drogas permitiría reasignar recursos para el control, hacia la prevención y el tratamiento de adictos, pero debe enfrentar riesgos implícitos como un aumento del consumo y surgimiento de nuevos mercados criminales, entre otros. La OEA calculó que en América se encuentra cerca de 45% de los consumidores de cocaína del mundo, así como la mitad de los consumidores de heroína y una cuarta parte de los de marihuana.