Los mandatarios de Italia, Francia y Alemania prometieron ayer mejorar la defensa y las perspectivas económicas de Europa al rendir homenaje a uno de los padres fundadores de la unidad europea, en una medida simbólica de relanzamiento de la UE luego del referendo en que Gran Bretaña votó por abandonar el bloque.
De pie en silencio, el premier italiano Matteo Renzi, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Francois Hollande colocaron ramos de flores azules y amarillas -los colores de la Unión Europea- en la sencilla lápida de mármol blanco de Altiero Spinelli en la isla de Ventotene.
Spinelli y otros intelectuales confinados en Ventotene en la década de 1940 por el régimen fascista redactaron el "Manifiesto de Ventotene" en el que llamaron a crear una federación de estados europeos para contrarrestar el nacionalismo que desembocó en la guerra europea.
Se considera que el documento inspiró el federalismo europeo.
Renzi invitó a sus colegas francés y alemana a la isla frente a Nápoles para recordar a Europa sus ideales fundacionales en tanto la UE trata de avanzar en medio de una serie de retos, desde la lentitud del crecimiento económico hasta la violencia extremista islámica, tras la votación británica.
A bordo del portaviones Garibaldi, el primer ministro italiano, Matteo Renzi advirtió que “muchos creían que después del Brexit (la salida del Reino Unido de la Unión Europea) Europa se había acabado. No es así, no se ha acabado". Lo hizo en presencia de Angela Merkel y François Hollande.
“Nosotros queremos escribir una página mejor” de Europa, aseguró el líder italiano desde el portaviones, buque insignia de la marina italiana, donde organizó una cena de trabajo con los otros dos dirigentes europeos para hablar de defensa, seguridad, migración, jóvenes y empleo en Europa, tras la crisis de identidad que atraviesa el viejo continente.
“Tenemos que hacer más por la seguridad interna y externa de la Unión Europea”, aseguró por su parte la canciller alemana Merkel, al instar a “mejorar” el intercambio de información entre los servicios secretos de los países miembros.
“De cara a retos tan grandes, a la cantidad de refugiados que llegan, tenemos que mejorar los mecanismos de protección de nuestras fronteras”, agregó Merkel en el curso de la conferencia de prensa conjunta ofrecida desde el portaviones.
“Vamos a hablar de empleo, de prosperidad económica, de crecimiento con el objetivo de crear trabajo y ofrecer un futuro a la gente”, añadió Merkel.
Por su parte, el presidente francés Hollande reconoció que “el peligro que corre hoy en día Europa es el de la división, de quedar fragmentada”, dijo.
Ante uno de los fenómenos más graves que afecta a la región, el de la llegada de miles de personas que huyen del hambre y de la guerra en África y Oriente Medio, Hollande pidió también mayor coordinación entre los países.
“Queremos mejor coordinación, más medios y más recursos para el sector de defensa. A Europa le toca protegerse, pero le toca también acoger a aquél que para exiliarse pone en riesgo la propia vida”, dijo el mandatario francés.
“La catástrofe de la guerra en Siria se convertirá en la vergüenza de la comunidad internacional si no hacemos algo”, admitió.
El presidente del Consejo italiano recibió a la canciller alemana y al presidente francés en Nápoles, de donde se trasladaron a Ventotene, una pequeña isla del Mediterráneo situada entre Roma y Nápoles, donde nació en los años 40 la idea de una Europa unida y libre.
En la isla, los tres dirigentes europeos rindieron tributo ante la tumba del comunista y antifascista Altiero Spinelli, autor de un histórico alegato por una Europa federal.
Luego, los tres dirigentes se dirigieron al “Garibaldi” donde compartieron una cena de trabajo.