Isabela Silvério tiene 15 años, vive en São José dos Campos, Brasil, y ya trabaja en un problema que investigadores de todo el mundo intentan resolver: cómo reducir las partículas que liberan los neumáticos cada vez que rozan contra el asfalto.
Reciclaje. La estudiante desarrolló un biomaterial utilizando celulosa y limoneno obtenidos de residuos de naranja.
Isabela Silvério tiene 15 años, vive en São José dos Campos, Brasil, y ya trabaja en un problema que investigadores de todo el mundo intentan resolver: cómo reducir las partículas que liberan los neumáticos cada vez que rozan contra el asfalto.
Su respuesta fue desarrollar Orantire, un prototipo de neumático basado en un biopolímero producido a partir de componentes obtenidos de cáscaras de naranja descartadas. El proyecto la convirtió en finalista de los International Young Eco-Hero Awards 2026.
La propuesta utiliza dos componentes asociados con los residuos cítricos: celulosa y limoneno.
A partir de ellos, Isabela trabajó en la formulación de un material destinado a reemplazar parte de los componentes utilizados habitualmente en neumáticos convencionales.
El proyecto forma parte de Mantibé Project, una iniciativa en la que la adolescente combina investigación de materiales, educación ambiental y actividades de ingeniería con otros jóvenes.
Según Action For Nature, el prototipo fue trabajado junto con investigadores universitarios y especialistas industriales y evaluado por ingenieros vinculados con SENAI y la Universidad de São Paulo.
La organización que premió a Isabela sostiene que el material alcanzó una durabilidad comparable con la de un neumático convencional durante esas evaluaciones.
Cuando un vehículo circula, el contacto entre el neumático y el camino desgasta progresivamente la banda de rodamiento.
Ese proceso libera diminutas partículas que pueden quedar sobre las calles, incorporarse al polvo, desplazarse por el aire o ser arrastradas por la lluvia hacia desagües, ríos y océanos.
Actualmente, las partículas de desgaste de neumáticos son consideradas una fuente importante de contaminación por microplásticos y partículas vinculadas con el tránsito. Precisamente ahí apunta Orantire.
La organización que reconoció el proyecto asegura que el prototipo busca evitar la liberación de microplásticos derivados de la abrasión. Sin embargo, al tratarse todavía de un desarrollo experimental juvenil, esos resultados no equivalen a una homologación industrial ni a demostrar que el producto ya esté listo para utilizarse comercialmente en automóviles.
Isabela también creó una iniciativa llamada Engineering in the Backyard, desarrollada en la región de Serra da Mantiqueira.
Mediante talleres prácticos, enseñó a unos 300 chicos de comunidades de bajos ingresos a construir sistemas sencillos de riego por goteo y filtración de agua.
Otro de sus programas, Oceanic World, alcanzó según Action For Nature a unas 15.000 personas mediante actividades de divulgación ambiental.
Además, la adolescente participó en espacios internacionales como COP30 y el W20, utilizando su experiencia para impulsar una mayor participación de chicas jóvenes en ingeniería, robótica y ciencias ambientales.