9 de octubre de 2015 - 00:00

Prohíben a ministros visitar Explanada de las Mezquitas

El primer ministro israelí prohibió a todos los ministros de su gobierno y parlamentarios judíos visitar un sensible lugar de culto en Jerusalén, temiendo que cualquier espectáculo generado por altos cargos pueda avivar las tensiones que envuelven al país desde hace semanas, indicó un miembro del gobierno. Simultáneamente se informó de nuevos hechos de violencia.

La decisión de Benjamin Netanyahu para tratar de calmar los ánimos lo enfrenta con los miembros más beligerantes de su propia coalición de gobierno. Estos sectores lo han presionado mucho para que responda al repunte de violencia con una dura represión y un aumento en la actividad de asentamientos.

Pero Netanyahu también es reacio a enfurecer al gobierno de Estados Unidos y arriesgarse a un alzamiento generalizado si adopta una estrategia demasiado dura que pueda aumentar las bajas en ambos bandos.

Por su parte el presidente palestino Mahmoud Abbas dijo que no permitirá que su pueblo sea “arrastrado” a más violencia con Israel. En un discurso a líderes empresariales en Ramala, Cisjordania, dijo que apoyaba una “resistencia popular pacífica”. Insistió en que los palestinos no están interesados en intensificar la violencia.

Y en una declaración desde Ginebra el jueves, el titular de derechos humanos de las Naciones Unidas exhortó a la calma a la vez que advirtió que “más derramamiento de sangre solo profundizará el odio en ambos bandos”.

Zeid Raad al-Hussein se manifestó “profundamente preocupado por el número creciente de ataques reportados” por colonos israelíes y palestinos, citando informes de que por lo menos 134 palestinos han sido heridos por municiones y muchos más lesionados por balas de goma o gases lacrimógenos.

“El elevado número de bajas, en particular las causadas por el uso de municiones por las fuerzas de seguridad israelíes, plantean preocupaciones por el uso excesivo de la fuerza”, afirmó.

Las últimas tensiones giran en torno a un polémico complejo en Jerusalén. Los musulmanes lo veneran por considerarlo el lugar desde el que Mahoma ascendió al paraíso, mientras los judíos creen que allí se alzaban dos templos judíos descritos en la Biblia.

Muchos palestinos creen que Israel intenta ampliar la presencia judía en el lugar, una acusación que Tel Aviv rechaza de plano y considera difamatoria. Según el antiguo arreglo administrado por autoridades musulmanas, a los judíos se les permite visitar el lugar a determinadas horas pero no rezar allí.

En 2000, el entonces líder opositor Ariel Sharon visitó el Monte del Templo poco antes de que estallara la segunda intifada (levantamiento) palestina.

La nueva directiva de Netanyahu provocó una airada protesta de Uri Ariel, ministro del gabinete procedente del partido defensor de los asentamientos Hogar Judío y que visitó hace poco el recinto, despertando acusaciones palestinas de provocación. El jueves dijo que plantearía el tema directamente a Netanyahu.

LAS MAS LEIDAS