Productores de huevos temen una nueva crisis

En lo que va del año los precios no han reaccionado de la manera esperada. Fuerte caída de las exportaciones del sector.

Una mayor oferta por la entrada en producción de nuevos planteles de ponedoras, junto con una fuerte caída en la demanda de huevos en el mercado interno en las últimas dos semanas y sin mejoras en las posibilidades de exportación y con costos de producción en aumento... los granjeros ven sobrevolar el fantasma de una nueva crisis a partir de la próxima primavera.

Mario Maroto, presidente de la Unión Avícola Regional Andina (UARA), dice que “el negocio está con cierta estabilidad en cuanto a valores del mercado, pero complicado con los costos”.

Señala que este año fue atípico porque no se dio el ajuste que se suele dar todos los años en vísperas de Semana Santa.

“La plaza estuvo bien abastecida y probablemente la demanda no se incrementó en la misma medida que otros años para esa fecha”.

El ajuste de precios se dio, sí, después de Semana Santa, “porque muchas empresas coincidieron en el retiro de ponedoras que habían cumplido su ciclo de producción.

Ese recambio generó un pequeño faltante en el mercado, que determinó un movimiento de precios que, de todos modos, no fue muy significativo; fueron $ 10 o  $ 20 el cajón de 30 docenas que hoy en granja, se está moviendo a valores de entre $ 300 y $ 340 pesos”.

El granjero de Guaymallén asegura que “ahora el precio está estabilizado, con oferta que inclusive podría ser mayor a la demanda”.

Aclara, sobre este punto, que hay una oferta normal pero después del 15 o el 20 de mayo se notó una caída muy fuerte en las ventas. Atribuye ese retroceso en la demanda a “una caída en el poder adquisitivo de la gente”.

Relación precio-costos

Juan del Águila es un productor relativamente chico. Tiene unas 8.000 ponedoras en su establecimiento de Coquimbito, Maipú. No hace reparto por lo que sus clientes van directamente a comprar a la granja

Pero a pesar de su mercado acotado, coincide en que por ahora, el negocio “anda relativamente bien”, aunque también él acusa el impacto de una caída en las ventas. Lo atribuye a las dificultades del consumidor para hacer frente a los aumentos generalizados de precios. 

Explica que como sus clientes distribuyen preferentemente en zonas donde la actividad predominante es la agricultura, la falta de trabajo (por pérdida de la producción tras las heladas de la pasada primavera) diezmó los ingresos de los trabajadores rurales y, consecuentemente, su capacidad de consumo.

De todos modos, el granjero maipucino evalúa que la relación costos de producción-precio del producto todavía es positiva.

“Porque los precios de los cereales, en los últimos dos o tres meses, se han quedado más o menos quietos y la soja ha bajado un poco. Mientras tanto, el precio del huevo se está manteniendo, el cajón -a revendedor- está en 300 pesos, 320 o 340 dependiendo del tamaño y se comenta que va a seguir estable”, dice.

Por su parte, Luis Villach, granjero de Junín (con un plantel de 50.000 ponedoras), ratifica que subieron los precios y coincide en que esa mejora fue mellada por el incremento en los costos de producción. Pero él asegura que ha venido pagando mucho más también por los alimentos”.

Señala en ese sentido que, si bien “el cajón de huevos -de 30 docenas- estaba a 240/250 y ahora está en 300. El precio del maíz pasó de $ 0,87 o $ 0,90 el kilo a más de $ 1,30 y la soja de 190 a 230 la tonelada, mientras que la metionina estaba en 900 pesos la bolsa de 25 kilos y se fue a más de $ 1.200”.

Por otra parte, “el precio de las pollas (de un día de vida) subió de 6 a 10 pesos y, como tengo que esperarlas seis meses hasta que empiecen a producir, a ese costo inicial hay que sumarle 40 pesos en alimento, sanidad, entre otros”.

Aclara que el productor no pudo trasladar de inmediato esos aumentos a sus clientes.

Oferta en alza

Mario Maroto cree que si las granjas pudieron abastecer bien al mercado previo a la celebración religiosa fue porque hubo muchos galpones que estaban entrando en producción.

De hecho, revela que los ingresos de pollas BB en la primavera 2013 (setiembre-octubre-noviembre) fueron los mayores de los últimos años.

“Esas pollas empezaron a producir a los 4 meses y medio o cinco meses, por lo que hubo una mayor oferta en marzo, abril y mayo, en coincidencia con las vísperas de Semana Santa”.

“Esa mayor oferta pudo haberse proyectado, originalmente, para el mercado externo, pero hoy, el problema para exportar sigue vigente”, dice el empresario.

Y agrega: “Los valores que puede pagarle la industria a un productor de huevos para que le den los números en el mercado internacional no compensan los costos del granjero. Entonces, no hay forma de que las granjas puedan entregar producción a la industria. Si el precio del huevo no subió como lo hace todos los años en vísperas de Semana Santa es porque esa producción adicional se volcó al mercado interno”.

No obstante, el titular de la UARA reconoce que, “de alguna manera, el precio que el sector está recibiendo hoy cubre los costos y tiene algún pequeño margen de rentabilidad, por lo que el sector aviar del huevo no está en crisis”.

Referentes aseguran que el consumo de huevo se mantendrá ya que es un producto relativamente barato en el mercado interno.

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