8 de febrero de 2014 - 22:19

Una princesa en el ojo del huracán

Rubia y sonriente, casada con un medallista olímpico, madre de cuatro hijos, la infanta Cristina, hija del rey Juan Carlos, ha dado siempre una imagen de princesa moderna, que sufre un duro golpe con su comparecencia este sábado ante el juez como imputada.

"Es una persona como todos los miembros de la familia real, cordial, educada, agradable, habla muy directa, normal", relata Ana Romero, corresponsal de El Mundo en la Casa Real.

Pero la imagen de Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia, de 48 años, sufrió un duro golpe en enero cuando el juez José Castro de Palma de Mallorca, en las islas Baleares, la imputó por fraude fiscal y blanqueo.

Cristina "ha vivido en su mundo. Se ha sentido hasta hace poco intocable", explica Abel Hernández, escritor especialista de la Casa Real, quien recuerda que "hay que darse cuenta de que esta gente vive con la misión, la institución, la casa, la familia real: les llaman para ir a actos oficiales... Y de pronto les cae esto encima y dicen '¿qué he hecho?'".

Cristina, nacida el 13 de junio de 1965 en Madrid y conocida como la hija rebelde de la familia, pero también por sus actividades sociales, trabaja desde 1993 para la Fundación La Caixa.

Licenciada en Ciencias Políticas en 1989 por la Universidad Complutense de Madrid, es también una gran aficionada al deporte, especialmente a la vela. Conoció a Urdangarín en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996, en los que éste ganó la medalla de bronce con la selección española de balonmano.

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