6 de mayo de 2015 - 00:00

Primer ataque del EI en Estados Unidos

El grupo yihadista se adjudicó el atentado en Texas. Advirtieron que preparan otra acción “mas importante, amarga y horrible”.

El grupo yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó ayer por primera vez un ataque en Estados Unidos, cuyos dos autores fueron abatidos tras disparar contra un edificio donde se realizaba un encuentro considerado antiislámico en Texas, y advirtió que llevaría a cabo nuevos atentados.

“Dos soldados del califato llevaron a cabo un ataque contra una exposición de caricaturas contra el profeta Mahoma en Garland, Texas”, dijo en su emisora de radio la organización, que ha proclamado un califato en los territorios que controla en Irak y Siria.

“Decimos a Estados Unidos que lo que se está preparando será más importante y más amargo. Veréis cosas horribles de los soldados del Estado Islámico”, afirmaron los yihadistas.

Es la primera vez que el grupo extremista sunita, responsable de atrocidades y acusado por la ONU de crímenes contra la humanidad, reivindica oficialmente un ataque en un país occidental, porque esa organización nunca lo hizo con los atentados de París a principios de enero, que se presumían de su autoría.

Poco después, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, estimó que “es prematuro pronunciarse en este momento” sobre un nexo entre el ataque de los dos hombres abatidos y el EI, pues “la investigación aún está en curso”.

La noche del domingo, los dos hombres bajaron de un vehículo y dispararon con fusiles de asalto a un guardia de seguridad fuera del centro donde se realizaba un concurso de caricaturas de Mahoma, en un suburbio de Dallas, organizado por la asociación American Freedom Defense Initiative (AFDI), considerada abiertamente antiislámica.

Tras herir al guardia de un disparo en el tobillo, ambos fueron abatidos por un policía con su revólver de reglamento.
Uno de ellos había sido investigado por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) por haber expresado su intención de unirse a la Yihad, de acuerdo a documentos judiciales.

Según los medios estadounidenses, los dos presuntos islamistas eran Elton Simpson, de 31 años, y Nadir Soofi, de 34, y compartían vivienda en Phoenix (Arizona, suroeste). CNN difundió imágenes de agentes del FBI entrando en el apartamento para registrarlo.

Hace cinco años, Simpson había sido condenado a tres años de libertad condicional por haber mentido al FBI sobre la motivación de un supuesto viaje de estudios a África, aunque las autoridades sospechaban que estaba relacionado con su intención de sumarse a una red islamista de Somalia.

En ese momento, la justicia de Phoenix consideró que no había pruebas sólidas en su contra y optó por dejarlo en libertad vigilada, a pesar de haber detectado que Simpson había empezado a publicar en internet elementos que se referían al EI.

Dos perfiles distintos

Sus actividades en las redes sociales provocaron no obstante que tanto el FBI como la policía de Phoenix vigilara aún más al joven, según The New York Times.

Al citar al presidente del Centro islámico donde los dos jóvenes solían ir a rezar, el diario relata que éstos eran apreciados en la mezquita y que nunca habían expresado abiertamente pensamientos radicales.

Elton Simpson se había convertido al Islam cuando cursaba estudios secundarios, época en la que era uno de los mejores jugadores de básquetbol de su equipo.

Duston Simpson, padre de Elton, dijo el lunes a la cadena de televisión ABC News que su hijo había hecho “una mala elección”. “Somos estadounidenses y creemos en Estados Unidos. Lo que mi hijo ha hecho es muy malo para mi familia”.

Pero el otro sospechoso, Nadir Soofi, era un desconocido para las autoridades. Padre de un niño pequeño, fue durante un tiempo propietario de una pizzería llamada Cleopatra, la que vendió por problemas económicos, y dirigía en el momento del ataque una empresa de limpieza de alfombras, según The New York Times.

Una fanática militante anti Islam organizó el concurso

Pamela Geller, organizadora del concurso de caricaturas del profeta Mahoma en Texas blanco de un atentado que fue reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), es una apasionada militante anti-Islam que dice actuar en nombre de la libertad de expresión.

“El objetivo de mi evento era la libertad de expresión”, explicó esta neoyorquina de 56 años tras el concurso de Garland. EI reivindicó ayer el atentado, el primero que perpetra en territorio de Estados Unidos, aunque la Casa Blanca dijo que era “prematuro” establecer un vínculo de los dos atacantes abatidos con el grupo yihadista.

“Lo que pasó muestra hasta qué punto esta conferencia era vital”, declaró Geller en el canal Fox News, hablando de una “guerra violenta” contra la libertad de expresión.

“No reduciremos nuestra libertad de expresión para no ofender a salvajes”, agregó.

Judía estadounidense, criada en Long Island (este de Nueva York), Pamela Geller es presidenta de dos organizaciones, la "Iniciativa estadounidense de defensa de las libertades" y "Detengan la islamización de Estados Unidos", creadas en 2010.
Siempre desafiante con sus declaraciones, autora de un blog desde 2004, denuncia la "sharia rampante" en su país.

Geller se había hecho notar en 2010 cuando se opuso a la construcción de un centro comunitario musulmán cerca del lugar donde se levantaban las Torres Gemelas del World Trade Center en Manhattan, objeto de los sangrientos atentados de 2001.

La mujer rebautizó el proyecto como “la mega mezquita de Ground Zero”, denunciando una “puñalada en el ojo de Estados Unidos”. En 2006, difundió en su blog las caricaturas de Mahoma publicadas en un diario danés.

"Detengan la islamización de Estados Unidos" también financió varias campañas de publicidad hostil contra esta religión en los transportes públicos de Nueva York, Washington y San Francisco. 
Una de ellas en Nueva York en 2013 vinculaba al Corán y el terrorismo, con una imagen de fondo de las Torres Gemelas en llamas.

El año pasado, une nueva campaña, más modesta, unía al EI, el movimiento islamista Hamas, Adolf Hitler y la decapitación del periodista estadounidense James Foley.

Las autoridades de los transportes neoyorquinos no querían apoyar estas iniciativas, pero Geller los denunció ante la justicia en nombre de la libertad de expresión.

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