15 de julio de 2013 - 22:16

Presidente negro, racismo latente

Estados Unidos volvió a elegir el año pasado al primer presidente negro de su historia, pero la rémora del racismo sigue latente, luego de la absolución de George Zimmerman por el asesinato del adolescente negro Trayvon Martin.

Este caso “no puede ser visto de otra manera que como una triste muestra del estado de las relaciones entre razas en este país”, se leía ayer en una editorial del New York Times, evocando un país “infectado por el racismo”.

La muerte del adolescente y luego el juicio de su atacante en los últimos días, apasionaron y dividieron al país, entre partidarios del derecho a portar y usar armas y militantes antiracistas.

Ante las acusaciones de racismo de la comunidad negra, aludiendo al “delito de ser negro”, la estrategia de los abogados del vigilante durante todo el juicio, fue invocar el derecho a la legítima defensa y el respeto a la ley que la legaliza en Florida, adoptada luego por decenas de otros Estados.

Por su parte, The Atlantic ironizó, afirmando que en ese Estado nadie “se equivocaría, haciendo lo que hizo Zimmerman: comprar un arma, manipular los vericuetos de la ley sobre legítima defensa en Florida y esperar”.

Muchas reacciones y numerosos comentarios se centraban ayer en la cuestión racial, planteando la pregunta: “Y si Zimmerman hubiera sido negro y Trayvon Martin blanco?” La suerte del joven es comparada con la de Emmett Till, un adolescente de 14 años, torturado y asesinado por dos hombres blancos en Mississippi en 1955 por flirtear con una joven blanca. Ambos hombres fueron absueltos.

“El Nuevo Sur ocupa el mismo espacio y mismo período que el Viejo Sur”, denunció Benjamin Jealous, presidente de la Naacp, principal organismo de defensa de los derechos de los afroestadounidenses.

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