Los tiempos corren para el divorcio británico-europeo y se llega a la hora de las grandes definiciones. El acuerdo que Europa va a ofrecer a Gran Bretaña sobre el Brexit será "único, a medida", según su negociador europeo Michael Barnier.
Los tiempos corren para el divorcio británico-europeo y se llega a la hora de las grandes definiciones. El acuerdo que Europa va a ofrecer a Gran Bretaña sobre el Brexit será "único, a medida", según su negociador europeo Michael Barnier.
La actitud de Francia está cambiando. El presidente Emmanuel Macron está dispuesto a ayudar a la primera ministra Theresa May para conseguir que sus pares apoyen una cercana relación post Brexit con el reino.
Ni el negociador europeo del Brexit, Michael Barnier, ni el jefe de Estado francés quieren que el acuerdo o incluso el No acuerdo con el que Gran Bretaña se puede ir de Europa pongan en peligro la estabilidad del resto de la Unión.
Barnier ofrecerá a Gran Bretaña un acuerdo comercial sin precedentes, que va a tratar de mantener los vínculos lo más cercanos posibles tras el divorcio. Pero para Europa existirá el mercado único y no discutirá la libertad de movimientos de sus ciudadanos, que es la línea roja británica.
Al mismo tiempo advirtió a los británicos que la Unión Europea, sus gobiernos y sus hombres de negocios deben prepararse “para un No Acuerdo”, que implicaría una caótica salida de Gran Bretaña de la UE, sin el menor consenso en el divorcio.
Después de la comida con Theresa May en su primer día de vacaciones en la Costa Azul y al terminarlas, el presidente francés Macron anunció que él está dispuesto a presionar a los líderes europeos para hacer un acuerdo post Brexit, que se discutiría en el Consejo de Europa de setiembre, que es la fecha para tratar el Brexit.

Macron busca una nueva estructura de alianzas europeas, basada en “círculos concéntricos”, con el euro y la UE en el centro, y Gran Bretaña en el segundo círculo. Está convencido de que el acuerdo del Brexit no debe dañar ni amenazar la integridad de la Unión Europea; hoy la amenaza.
El presidente francés está preocupado por un No Acuerdo. Cree que puede romper los lazos europeos cuando la Unión más lo necesita, amenazada por los nuevos populismos y las tensiones que ellos generan con la crisis migratoria.
Un escenario del que se convenció durante la comida estival con la primera ministra Theresa May en el fuerte de Bregancon, que resultó mucho más positiva y cordial que lo que se analizó previamente. Se dio cuenta que lo menos disruptivo sería la “propuesta Chequers”, si no querían que le sucediera al Brexit un caos en la Unión.
El jefe de Estado francés va a utilizar el Consejo de Europa de Salzburgo, el 20 de setiembre en Austria, para convencer a sus pares de moderar las posiciones frente a la propuesta Chequers. Un Brexit suavizado y consensual, que la primera ministra Theresa May consiguió en su casa de campo.
Pero le costó la renuncia del secretario de estado, David Davis y del canciller Boris Johnson, los ideólogos brexitiers de su gabinete. Esa “propuesta Chequers” es la que ella quiere vender a la canciller Ángela Merkel y a Macron para que la apoyen.
Ella espera que en Austria sus pares europeos hagan concesiones en cuanto a la seguridad y a la relación de defensa pos Brexit con el reino y que Francia y Gran Bretaña mantengan una cercana relación militar.
May pedirá a sus colegas apoyo a sus propuestas, en una última apelación antes que en marzo del 2019, Gran Bretaña se vaya de la Unión, con o sin acuerdo. Ella ofrecería a cambio un “libro común de reglas” para bienes para mantener el vínculo cercano con Europa.
Gina Miller, la mujer que logró que el Parlamento del Reino Unido tuviera que aprobar la activación del “brexit”, propuso que los británicos voten entre tres opciones antes de la salida del país de la Unión Europea (UE), prevista para el 29 de marzo de 2019.
La empresaria opinó que el Ejecutivo debería dar la opción a los ciudadanos de decantarse por apoyar el acuerdo al que lleguen Londres y Bruselas si finalmente de produce, secundar una salida sin pacto o una tercera vía que busque una reforma de la UE.

El gigante japonés de la electrónica y los electrodomésticos Panasonic decidió trasladar su sede europea de Gran Bretaña a Holanda a causa de las preocupaciones a raíz del Brexit, indicó ayer una portavoz de la empresa.
La portavoz confirmaba así una declaración de Laurent Abadie, director general de Panasonic Europe, al diario económico Nikkei.
La decisión se tomó por miedo a que Japón considere a Gran Bretaña como un paraíso fiscal tras el Brexit si Londres decidiera bajar fuertemente su tasa impositiva a las empresas para retenerlas en su territorio, indicó la portavoz.
Si así fuera, Panasonic podría tener que saldar cuentas con las autoridades niponas.
“Estudiamos desde hace 15 meses la posibilidad de una mudanza”, precisó Abadie por su arte al diario Nikkei.
El miedo a que se obstaculice la circulación de personas y mercancías con el Brexit también influyó en la decisión.
De la veintena de empleados que trabajan en la oficina de Panasonic de Londres, alrededor de la mitad se mudarían.