9 de abril de 2014 - 23:28

Preocupación también en España

Estuvieron más de siete horas aferrados a la parte alta de un cerco con alambre de púas, con las manos y los pies ensangrentados, soportando un viento frío que castigaba los peñascos de la costa africana sobre el Mediterráneo.

El grupo formaba parte de una nueva ola de africanos que intentan llegar a Europa en cantidades récord, arriesgando sus vidas en busca de un futuro mejor. Usan rutas peligrosas e intentan cruzar el Mar Mediterráneo con destino a la isla italiana de Lampedusa, o atravesar el desierto, selvas y montañas para escalar el cerco que los separa de Melilla y del otro enclave español en el norte de Africa, Ceuta.

Todavía no hay datos oficiales para el 2013 en España, pero en los primeros tres meses del 2014, la cantidad de migrantes que llegaron a Melilla ya es superior a los 1.000 del mismo período el año pasado.

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