El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio fue tres décimas más alto que el de junio y marcó 1,9%. Para los estándares argentinos el número es relativamente bajo, pero enciende algunas alertas dado el ritmo ascendente en medio de una recesión heterogénea, que no muestra señales de recomposición en el corto plazo. Con la vista puesta en octubre, el Gobierno ha elevado las tasas de interés e intervenido el dólar con el fin de que el número no se escape.
En medio de los números de inflación, se encuentra la experiencia de la mayoría de los asalariados y de un consumo que cae. Aparece así la discusión sobre el modo en que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) pondera la canasta de consumo en función de los hábitos actuales de los argentinos ya que hay varios ítems que crecen por encima de la inflación. De hecho, según explicó el economista del Centro de Economía y Finanzas de Mendoza, Nicolás Aroma, luego del último Censo que se realizó en 2022 el mismo organismo modificó los modos de ponderar la inflación en función de los datos obtenidos en dicho relevamiento.
“Subestimar el tema tarifario y otros consumos como internet o alquiler tira para abajo el número final y lo aleja de la representatividad de lo que verdaderamente sucede con los precios”, explicó Aroma. El economista agregó que no es una modificación caprichosa sino propuesta por el mismo Indec por lo que llama la atención que todavía no se hayan modificado las ponderaciones. Incluso hay cálculos que muestran un índice por encima de 10 a 15 puntos por encima del que se mide si se respetara la nueva canasta.
Sin embargo, el cambio que el mismo organismo de estadísticas ha realizado y propuesto todavía no se implementa. Por este motivo, una de las principales discusiones sobre la inflación actual se apoya en la baja ponderación que se le da a los servicios así como a otros tipos de consumo que tienen un peso mayor dentro de la Canasta Básica Total (CBT). Y aquí se produce la primera brecha entre el número de inflación y lo que subió más.
A la consabida quita de subsidios a la luz, el agua, el transporte y el gas suman al menos dos servicios clave que aumentan todos los meses como son internet y celulares. Solo en 2024 cercanos los rubros de los Combustibles, Comunicación y Educación tuvieron subas del 200% en promedio. El año pasado, el IPC creció 117% mientras que en 2025 se observó una proporción similar frenada por un tema eleccionario y desde marzo que los servicios aumentan apenas por encima de la inflación hasta 2026 según lo anunciado.
Sin embargo, para agosto ya se aprobó un incremento de luz de 2,2% y de 6,6% para el gas. El economista de International Valeu Group, Daniel Garro, observó que hasta que no finalice la reestructuración de precios relativos, será difícil que el índice continúe a la baja. En este sentido, estimó que es probable que en verano se termine de actualizar la tarifa de gas porque el impacto será menor y debido a que se avecinan renovaciones de contratos de concesión y el sistema debería comenzar a funcionar por fuera de la influencia política.
Los que más aumentaron
En julio, según el índice publicado por el Indec, los que siguen son los rubros que subieron por encima de la inflación: Recreación y Entretenimiento (4,8%), Transporte, Rerstaurantes y Hoteles (2,8%), Comunicación (2,3%) y Bienes y servicios varios (2,1%). En Mendoza, según la Dirección de Investigaciones Económicas (DEIE) hubo otros ítems por encima del 1,9% que dio el promedio.
Un punto que llamó la atención fue el incremento de alimentos y bebidas de 3,3% así como de Vivienda y Servicios Básicos que subió 2,6% y Esparcimiento 2,3%. El economista José Vargas de la consultora Evaluecon comentó que alimentos y bebidas venían rezagados y que fue un punto que llamó la atención. En especial porque el aumento del dólar fue en la última semana de julio y no alcanzó a impactar en la medición de precios; lo que probablemente se perciba en agosto.
Más allá de los datos oficiales, también hay otros servicios que, además de los públicos, impactan en la economía de las familias y que aunque subieron igual o por debajo de la inflación en su conjunto; por separado tienen alta incidencia. Por ejemplo, en julio la salud aumentó 1,1% a nivel nacional y 0,5% en Mendoza, pero las prepagas crecieron por encima con subas superiores a 1,5% y anuncio de nuevos ajustes en agosto.
Otro caso es el precio de la educación ya que si bien los bienes de libería no tuvieron grandes aumentos en medio de un consumo deprimido, los servicios sí lo hicieron fuertemente. Aunque es difícil establecer un mismo parámetro que según el Indec subió 1,9% y casi no aumentó en Mendoza ya que la DEIE precisó un aumento de julio de 0,2% en Educación. Sin embargo, las cuotas de los colegios y universidades privadas así como de actividades deportivas o extraescolares registraron subas de entre 25%, 30% o más a mitad del año.
Perspectivas
Con relación a las perspectivas, el Gobierno nacional trabajará fuerte para que la inflación no crezca antes de las elecciones de octubre. Esto, pese a que el dólar subió y esto podría tener un nuevo impacto en precios para agosto. De este modo, los profesionales estimaron que la inflación general se mantendrá cerca del 2% mensual y habrá que ver qué sucede a partir de noviembre.
“Hay una fuerte política de aumento de tasas e intervención del dólar a través del dólar futuro”, explicó José Vargas al tiempo que sumó que la contención de los precios está atada a la baja del consumo que se verifica en casi todos los sectores. En consonancia, Nicolás Aroma expresó que es preocupante la suba de tasas de interés ya que en cierto modo se cambiará mayor recesión por una menor inflación.
“Aumentar el costo de financiamiento en términos reales, puede fundir a una pyme o una familia endeudada”, observó Aroma. Un crédito más caro, por otra parte, podría poner un freno a los dos sectores que muestran mayor dinamismo como es la compra de autos y casas gracias a los préstamos.