Las vírgenes consagradas son mujeres solteras que -hasta ahora- ofrecían su virginidad como regalo a Cristo. Si bien se dedican a la oración, a la penitencia, a trabajos comunitarios no viven en conventos ni utilizan uniformes como lo hacen las monjas.
Hace algunos días, por un decreto de la Iglesia, la virginidad dejó de ser un requisito para ser parte de este grupo de mujeres. Sin embargo, la noticia no cayó bien entre las "Novias de Cristo", un grupo de mujeres católicas que -sin ser monjas- permanecen castas toda su vida.
El documento titulado "Ecclesia sponsae imago" establece que "el llamado a dar testimonio del amor virginal, conyugal y fructífero de la iglesia por Cristo no se reduce al símbolo de la integridad física".
"Por lo tanto, haber mantenido su cuerpo en continencia perfecta o haber practicado la virtud de la castidad de manera ejemplar, aunque de gran importancia en cuanto al discernimiento, no son prerrequisitos esenciales y que su falta impida ser admitida a consagrarse", explica el texto.
Esta noticia fue muy bien recibida entre varios obispos que habían advertido un importante aumento de vocaciones de mujeres. Pero, quienes no se sintieron a gusto con esta nueva normativa fueron las integrantes de la Asociación de Vírgenes Consagradas de Estados Unidos que expresaron su desacuerdo a través de un fuerte comunicado y dijeron estar "profundamente decepcionadas".
"Es impactante escuchar de la Madre Iglesia que la virginidad física puede dejar de ser considerada un prerrequisito esencial para la consagración a una vida de virginidad", sostuvieron.