La microbiota intestinal puede verse afectada por el consumo de alcohol, especialmente cuando la ingesta es frecuente o elevada. Según la coloproctóloga Aline Amaro, las bebidas destiladas como vodka, tequila, cachaça y whisky figuran entre las que más pueden agredir el intestino.
La razón principal es la concentración de alcohol. A mayor graduación y mayor volumen ingerido, mayor tiende a ser el impacto sobre la flora intestinal y la mucosa digestiva.
La vodka es una bebida destilada con alta graduación alcohólica. Ese nivel de alcohol puede irritar el sistema digestivo y alterar el equilibrio de bacterias intestinales si se consume en exceso.
El problema no está solo en una copa aislada, sino en el patrón: cantidad, frecuencia, mezcla con bebidas azucaradas y contexto general de alimentación.
2. Tequila
El tequila también entra dentro de los destilados que pueden tener mayor impacto intestinal. Su graduación suele ser alta, y muchas veces se consume en tragos o rondas rápidas.
Esa forma de consumo puede aumentar la exposición del intestino al alcohol en poco tiempo, lo que favorece molestias como irritación, gases o cambios en el hábito intestinal.
3. Cachaça
La cachaça, tradicional en Brasil, fue mencionada dentro del grupo de destilados que más pueden afectar la microbiota por su contenido alcohólico.
En tragos como la caipirinha, además, suele combinarse con azúcar. Ese agregado no es el factor principal, pero puede hacer que el consumo sea más fácil de sostener en mayor cantidad.
4. Whisky
El whisky completa la lista de bebidas de mayor impacto potencial por su graduación. Como ocurre con otros destilados, el riesgo aumenta cuando se toma con frecuencia o en grandes cantidades.
La médica aclaró que el tipo de bebida no es el único factor. La cantidad de alcohol consumida y la frecuencia del hábito son determinantes para el efecto sobre la microbiota.
La Organización Mundial de la Salud advierte que no hay un nivel de consumo de alcohol completamente seguro para la salud. Por eso, el mensaje más prudente es reducir o evitar el consumo, especialmente si hay síntomas digestivos.