25 de enero de 2026 - 12:16

Una investigación revela que los abuelos tienen mayor riesgo de depresión al cuidar de sus nietos más chicos

El rol que cumplen los abuelos en la crianza diaria podría tener un costo emocional silencioso. Una investigación encendió las alarmas.

Durante años, cuidar a los nietos fue visto como un acto de amor, compañía y conexión entre generaciones. Sin embargo, en el contexto actual, donde las rutinas laborales son cada vez más exigentes, muchos abuelos asumen responsabilidades que van más allá del acompañamiento ocasional. Esta carga, según nuevas investigaciones, podría impactar de forma directa en su salud mental.

Para los investigadores de la Universidad de Ciencias Médicas Shahid Beheshti en Teherán, Irán, no se trata de casos aislados: el fenómeno se repite en distintos hogares y culturas. Lo que parecía un apoyo familiar beneficioso para todos comienza a mostrar un costado menos visible, especialmente cuando el cuidado se vuelve frecuente, prolongado y exigente para personas mayores.

investigación abuelos y nietos
La falta de tiempo personal aparece como un factor clave en el aumento del riesgo de depresión en los abuelos.

La falta de tiempo personal aparece como un factor clave en el aumento del riesgo de depresión en los abuelos.

El cuidado diario de nietos pequeños y su impacto emocional en los abuelos

La investigación publicada en la revista BMC Psychology y realizada a más de 400 parejas de ancianos, advierte que el cuidado regular de niños pequeños puede convertirse en una fuente constante de estrés para los adultos mayores.

  • Mantener la energía necesaria para atender a menores de seis años implica un desgaste físico considerable, pero también una presión emocional que muchas veces pasa desapercibida.
  • A diferencia del acompañamiento ocasional, el cuidado cotidiano obliga a los abuelos a reorganizar rutinas, posponer descansos y asumir responsabilidades similares a las de la crianza activa. Esto incluye alimentar, entretener, vigilar y responder a las demandas permanentes de los niños, algo que puede resultar abrumador con el paso del tiempo.

Además, el estudio señala que este rol suele asumirse sin una preparación previa ni límites claros, lo que incrementa la sensación de obligación. En muchos casos, los abuelos sienten que no pueden negarse por compromiso familiar, aun cuando su salud física o emocional ya no es la misma que años atrás.

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La edad, el desgaste físico y la carga económica como factores determinantes

Uno de los puntos centrales del estudio es la diferencia entre grupos etarios. Mientras que los abuelos menores de 50 años no mostraron un aumento significativo de síntomas depresivos, el panorama cambia de forma clara a partir de los 60 años, especialmente cuando los nietos son muy pequeños.

A esta etapa de la vida suelen sumarse problemas de salud, menor resistencia física y un proceso natural de envejecimiento que vuelve más exigentes las tareas diarias.

El cuidado infantil intensivo puede acelerar el agotamiento y generar una sensación de sobrecarga constante.

Otro aspecto clave es el económico

Tras la jubilación, algunas personas mayores enfrentan una reducción de ingresos, y el cuidado de los nietos puede implicar gastos adicionales en alimentación, transporte o actividades.

Esta presión financiera, sumada al cansancio físico y a la falta de tiempo propio, crea un escenario propicio para el deterioro del estado de ánimo y el desarrollo de síntomas depresivos.

Desigualdad en las tareas y conflictos dentro del hogar

El estudio también refleja investigaciones previas que señalan que el cuidado de los nietos puede generar tensiones dentro de la pareja de abuelos. En muchos hogares, las tareas más demandantes recaen principalmente en las abuelas, quienes suelen encargarse de la alimentación, la higiene y el cuidado constante.

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El estudio deja una evidencia sobre la realidad que distintas familias atraviesan sin advertir sus consecuencias. Si bien el vínculo entre abuelos y nietos es valioso y enriquecedor, asumir un rol de cuidado intensivo y prolongado puede convertirse en una carga silenciosa para las personas mayores.

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