La escena ocurrió sobre Sunrise Highway, una transitada autopista de Long Island, Nueva York. Conductores detectaron una pequeña bola de pelo dormida sobre el cantero que divide los carriles y dieron aviso a un rescatista local. Apenas 30 minutos más tarde, John Debacker llegó al lugar y comprobó que se trataba de una gatita de unas ocho semanas.
La gatita bebé estaba rodeada por vehículos que circulaban a alta velocidad, por lo que cualquier movimiento hacia el asfalto podía terminar en una tragedia.
La mayor preocupación era que se asustara y corriera hacia los autos
Debacker describió lo que encontró como una escena aterradora. El problema no consistía únicamente en llegar hasta el animal: si alguien se acercaba demasiado rápido y la gatita reaccionaba escapando, podía meterse directamente entre los vehículos.
Por eso intervino también el Suffolk Police Department. Los agentes ayudaron a detener el tránsito mientras el rescatista se acercaba al cantero y buscaba una posición desde la que pudiera tomarla sin darle tiempo a correr.
Debacker contó que logró acercarse por detrás de manera sigilosa. El procedimiento salió mejor de lo que temía: la gatita no alcanzó a lanzarse hacia la ruta y pudo levantarla rápidamente antes de que los vehículos retomaran la circulación.
Tenía algunas lesiones, pero había sobrevivido
Una vez fuera de peligro, el rescatista pudo revisar su estado. La pequeña presentaba algunas raspaduras producidas por el contacto con el pavimento, pero no detectó inicialmente heridas graves.
Debacker decidió llevarla a su casa para que pudiera comer, tomar agua y recuperarse del estrés. Al principio se mostró muy defensiva y activa, una reacción comprensible después de haber permanecido expuesta en un lugar desconocido y rodeada por tránsito continuo.
Con el paso de las horas comenzó a relajarse. El rescate inmediato estaba resuelto, pero todavía quedaba una segunda parte: encontrar una organización que pudiera asumir su cuidado hasta que estuviera preparada para una adopción.
Del medio de la autopista a esperar una familia
Debacker se comunicó con sus conocidos de Last Hope Rescue y pocos días después la gatita quedó oficialmente bajo el cuidado de la organización. Allí permanecerá hasta que el equipo encuentre un hogar definitivo adecuado.
La gatita pasó así de dormir en medio de una de las vías más peligrosas de Long Island a estar alimentada, protegida y esperando una familia. En este caso, detener el tránsito durante unos minutos fue literalmente lo que permitió sacarla con vida de la ruta.