El dolor y la conmoción sacudió a la localidad bonaerense de Avellaneda tras el trágico hallazgo sin vida de una oficial de la Policía Federal Argentina (PFA) y su pequeña hija de menos de un año de edad.
El hallazgo se produjo en el departamento de la oficial de 33 años, donde los peritos descartaron indicios de robo y apuntan a una crisis de salud mental.
El dolor y la conmoción sacudió a la localidad bonaerense de Avellaneda tras el trágico hallazgo sin vida de una oficial de la Policía Federal Argentina (PFA) y su pequeña hija de menos de un año de edad.
El hecho, descubierto en la mañana del viernes, tuvo lugar en el departamento de la mujer. Tras recibir una alerta al 911 debido a que la oficial no respondía a los intentos de comunicación, efectivos del Comando de Patrullas de Avellaneda ingresaron al domicilio.
En el interior, constataron el deceso de Estefanía Luján Espínola, de 33 años, y de su hija, ambas con heridas de arma de fuego en la cabeza.
Junto al cuerpo de la madre se encontró una pistola Bersa, correspondiente a su arma reglamentaria de la PFA. Debido a que los accesos al departamento, como puertas y ventanas, no presentaban signos de violencia, los investigadores descartaron rápidamente la hipótesis de un asalto.
La causa penal quedó radicada en la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N° 2, bajo la dirección de la fiscal María Laura Carballal.
Por estas horas, la principal hipótesis criminal radica en que la policía habría asesinado a su hija para luego quitarse la vida con el arma reglamentaria, aunque el expediente continúa formalmente bajo investigación.
Con este fin, la fiscalía ordenó la preservación de la escena para el trabajo de la Policía Científica y la realización de las pericias forenses correspondientes.
De acuerdo con fuentes vinculadas a la investigación, detrás del trágico desenlace subyace una profunda crisis de salud mental y un complejo escenario de conflicto intrafamiliar.
Las autoridades pudieron establecer que Espínola mantenía una relación sumamente conflictiva con el padre de la menor, quien tiene otra familia y cuestionaba la paternidad de la beba.
Este conflicto había derivado en discusiones y amenazas a través de la aplicación WhatsApp, al tiempo que se encontraba en trámite un estudio de ADN para determinar la filiación de la niña. Allegados a la oficial confirmaron que no existían dificultades de índole económica y que tampoco se halló ninguna nota de despedida.
La Justicia avanza con el análisis de los teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos secuestrados en el departamento con el propósito de reconstruir con precisión las últimas horas previas al fatal desenlace.