Hay objetos viejos que siguen siendo perfectamente reconocibles aunque ya no se usen. Un cassette, un tocadiscos o una videocasetera forman parte de la cultura popular y aparecen constantemente en películas, series y redes sociales. Pero otras tecnologías desaparecieron de una manera mucho más silenciosa.
En la Argentina hubo aparatos que durante décadas resolvieron tareas cotidianas y que hoy pueden parecer directamente difíciles de descifrar.
Algunos grababan voces, otros imprimían apuntes, enviaban mensajes escritos o permitían escuchar música en el auto antes de que existiera el cassette.
1. El grabador Geloso de cinta abierta
Antes del cassette existieron grabadores domésticos donde la cinta magnética quedaba literalmente a la vista entre dos carretes. Uno de los más recordados en Argentina fue el Geloso, con botones de colores y un micrófono externo.
La UBA conserva un modelo de 1964/65 que permitía grabar, reproducir, rebobinar y elegir distintas velocidades. Incluso Miguel Cantilo y Jorge Durietz utilizaron uno de estos aparatos para registrar sus primeras canciones antes de convertirse en Pedro y Pablo.
2. El “magazine” de 8 pistas
Parecía un cassette gigante, pero funcionaba de manera diferente. El magazine contenía una cinta magnética continua dividida en ocho pistas y en Argentina tuvo una presencia especialmente importante en los autos durante los años 60 y 70.
Una publicidad de Auto Club de 1977 ofrecía equipos para reproducir “magazines de ocho pistas” en el coche, mientras Corsa ya los presentaba en 1968 como una novedad para los automovilistas. Después, el cassette terminó desplazándolo casi por completo.
3. El cambiadiscos que apilaba hasta seis vinilos
Muchos jóvenes conocen un tocadiscos, pero probablemente no un aparato capaz de apilar varios discos uno encima del otro y dejarlos caer automáticamente cuando terminaba el anterior.
Winco fabricó cambiadiscos automáticos muy populares en el país. Algunos modelos permitían cargar hasta seis discos en un mismo eje, creando algo parecido a una lista de reproducción completamente mecánica.
4. El proyector de diapositivas con carrusel
Las fotos familiares no siempre se miraban en álbumes. Muchas casas utilizaban diapositivas de 35 mm colocadas una por una dentro de un carrusel, que giraba frente a un proyector mientras todos miraban una pantalla o una pared blanca.
Era común oscurecer el living y mostrar así las vacaciones familiares. La Nación recordó ese ritual y explicó que cada diapositiva debía cargarse físicamente dentro del carrusel antes de empezar la proyección.
5. El mimeógrafo
Mucho antes de imprimir 30 copias desde una computadora, las escuelas utilizaban una máquina con rodillo, tinta y un esténcil perforado. El docente escribía o tipeaba sobre una hoja encerada, que después servía como matriz para reproducir decenas de ejemplares.
La investigación educativa de la Universidad Nacional de La Plata recuerda que el mimeógrafo dominó durante años la reproducción de material escolar y permitía obtener alrededor de 50 o 60 copias antes de que el esténcil comenzara a deteriorarse.
6. El télex
Antes del correo electrónico, empresas y organismos podían enviarse mensajes escritos a distancia mediante una especie de máquina de escribir conectada a una red de telecomunicaciones.
ENTel comenzó a desarrollar el sistema Télex en Argentina en 1961. El texto escrito en una terminal podía aparecer impreso en otra situada a kilómetros de distancia, algo revolucionario para oficinas, empresas y comunicaciones internacionales de la época.
7. La máquina de sumar con palancas y manivela
Antes de las calculadoras electrónicas hubo auténticas máquinas mecánicas de escritorio dedicadas a sumar, restar, multiplicar y dividir. Algunas necesitaban girar una manivela repetidas veces para realizar operaciones.
En Argentina fueron utilizadas en comercios, oficinas e instituciones públicas. El Observatorio Nacional Argentino, por ejemplo, adquirió calculadoras mecánicas Facit durante las décadas de 1950 y 1960, mientras registros oficiales también documentan máquinas de sumar Olivetti utilizadas en el país.
8. El “combinado” a válvulas con ojo mágico
No era simplemente una radio. El combinado era un enorme mueble de madera que podía reunir radio AM, onda corta, tocadiscos, parlantes e incluso espacio para guardar discos.
Algunos receptores incluían además un elemento hoy dificilísimo de reconocer: el “ojo mágico”, una pequeña válvula luminosa que cambiaba visualmente mientras se buscaba la sintonía correcta. Antes de que una pantalla mostrara una frecuencia exacta, esa luz ayudaba a saber cuándo la radio estaba bien ajustada.