28 de agosto de 2026 - 13:00

Por qué recordamos de repente momentos de hace muchos años que creíamos completamente olvidados, según la psicología

La psicología explica por qué un olor, un sonido o una escena pueden activar la memoria y hacer reaparecer recuerdos de muchos años atrás sin buscarlos.

Puede ser el olor de una comida, una canción que sonaba en un auto, la textura de una prenda o incluso una frase pronunciada de determinada manera. La pista puede parecer insignificante hasta que abre una escena que llevaba años sin aparecer.

El recuerdo que aparece sin que lo estemos buscando

La investigación los denomina recuerdos autobiográficos involuntarios: experiencias personales que llegan a la conciencia espontáneamente, sin haber iniciado deliberadamente una búsqueda en la memoria.

Y están lejos de ser una rareza. Una revisión de Dorthe Berntsen, investigadora de la Universidad de Aarhus especializada en memoria autobiográfica, señala que estas apariciones son frecuentes en la vida cotidiana y funcionan de manera especialmente asociativa y sensible al contexto.

Ahí está una de las claves.

Imaginemos que una persona entra después de décadas en una casa con un piso de madera parecido al de sus abuelos. El crujido bajo los zapatos puede compartir suficientes características con aquella experiencia como para funcionar como una llave inesperada.

No es necesario pensar: “quiero recordar la casa de mis abuelos”.

La recuperación puede comenzar desde abajo, a partir de esa coincidencia. Una revisión de 2024 sobre este mecanismo de recuperación directa sostiene que buena parte de la evidencia acumulada durante 25 años resulta consistente con este proceso asociativo.

Por qué un olor puede devolvernos décadas en un segundo

Hay una pista particularmente poderosa: el olfato.

El fenómeno incluso tiene nombre propio: efecto Proust, por el célebre episodio literario en el que el sabor de una magdalena desencadena recuerdos de la infancia.

Estudios sobre memoria autobiográfica provocada por olores encontraron evidencia de que los estímulos olfativos pueden actuar como claves particularmente eficaces. Una revisión posterior señala además que los recuerdos despertados por olores presentan características diferentes de los provocados mediante palabras, imágenes o sonidos.

Algunos trabajos encontraron algo todavía más llamativo: los recuerdos asociados a olores pueden provenir de etapas más tempranas de la vida que aquellos despertados mediante otras modalidades.

Pero que un recuerdo no haya aparecido durante 20 años no demuestra que permaneciera guardado como un video intacto esperando ser reproducido.

La memoria humana es reconstructiva. El modelo del Self-Memory System describe los recuerdos autobiográficos como construcciones mentales que se forman mediante el acceso a distintos conocimientos autobiográficos. Incluso las memorias involuntarias muestran procesos reconstructivos, por lo que la sensación de enorme nitidez no garantiza una reproducción exacta de lo sucedido.

Ese es quizá el detalle más interesante: “no me acordaba” no necesariamente significa “lo había perdido”.

A veces faltaba la pista adecuada. Y entonces un perfume, una melodía o un ruido cotidiano aparece décadas después y consigue algo que intentar recordar voluntariamente no había logrado: hacer que una escena aparentemente olvidada vuelva a entrar en nuestra conciencia sin haberla llamado.

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