11 de junio de 2026 - 11:40

Un estudio revela por qué las mujeres tienen más riesgo de sufrir demencia que los hombres

La depresión, el sedentarismo y el mal descanso aparecen como los principales disparadores de demencia en mujeres, a diferencia de los hombres.

La investigación liderada por Megan C. Fitzhugh y Judy Pa identificó que diversos condicionantes de salud no actúan de forma idéntica en ambos sexos. Al examinar a sujetos de 40 años o más, las científicas encontraron que el cerebro de las mujeres se ve más perjudicado por los mismos factores externos en comparación con el de los hombres. Esta vulnerabilidad biológica explica la recurrencia significativamente mayor de la enfermedad en la población femenina.

El análisis se basó en trece variables críticas que incluyen desde el tabaquismo y la inactividad física hasta el aislamiento social y el mal sueño. Sin embargo, el hallazgo clave no reside únicamente en la presencia de estos riesgos, sino en la frecuencia y la intensidad con la que cada sexo los experimenta a lo largo de su vida.

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¿Por qué las mujeres son más vulnerables a la demencia?

Los datos indican que las mujeres sufren con mayor frecuencia cuadros de depresión, sedentarismo y problemas de sueño como mayores disparadores de demencia. En contraste, el perfil de riesgo masculino está marcado predominantemente por la pérdida de audición, la diabetes y el consumo excesivo de alcohol. Esta distinción es fundamental para entender el proceso de deterioro del tejido cerebral según el sexo del paciente.

Las investigadoras sostienen que centrarse únicamente en los factores de riesgo más frecuentes de forma genérica puede llevar a pasar por alto elementos que afectan al cerebro en mayor medida. Al ignorar la sensibilidad específica de cada sexo ante ciertos estímulos, se pierde la oportunidad de realizar intervenciones preventivas eficaces. Por ello, el estudio sugiere que el tratamiento de la demencia debe dejar de ser universal para volverse personalizado.

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¿Qué implica este hallazgo para la medicina preventiva?

Este cambio de paradigma es urgente si se considera que, por ejemplo en Dinamarca, unas 8.000 personas se ven afectadas anualmente por esta condición. Comprender que una mujer con hipertensión o colesterol alto enfrenta un riesgo neurológico distinto al de un hombre permite reorientar los esfuerzos de la medicina preventiva. La ciencia actual apunta a que la clave del éxito terapéutico reside en reconocer que hombres y mujeres procesan las agresiones ambientales de forma dispar.

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