Según la ciencia, este es el segundo tipo de demencia más común y el más ignorado tras el Alzheimer
La demencia vascular es la segunda causa de deterioro cognitivo y se diferencia del Alzheimer porque afecta primero la velocidad mental y la capacidad de planificación.
Este tipo de demencia merece gana relevancia en el mundo de la ciencia.
La demencia vascular se posiciona hoy como la segunda causa más frecuente de deterioro cognitivo en adultos, solo superada por el Alzheimer, según la ciencia. A diferencia de esta última, sus señales iniciales no siempre son los olvidos, sino una marcada lentitud para procesar información y dificultades crecientes para organizar tareas cotidianas sencillas.
Según el Dr. Vladimir Hachinski, quien introdujo el concepto de demencia multiinfarto, este trastorno surge por lesiones cerebrales provocadas por daños en los vasos sanguíneos. Mientras que en el Alzheimer predominan los fallos de lenguaje, en la variante vascular la "disfunción ejecutiva" es la protagonista. Esto se traduce en problemas para secuenciar pasos, falta de abstracción y una pérdida persistente de la iniciativa.
La eminencia Gunhild Waldemar, de la Universidad de Copenhague, destaca que el diagnóstico temprano es vital para frenar el avance de la enfermedad. Un subtipo específico, la enfermedad de Binswanger o encefalopatía subcortical, afecta los pequeños vasos sanguíneos en las regiones profundas del cerebro. Según datos de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA), existe una relación temporal clara entre eventos vasculares y el desarrollo de estos déficits cognitivos.
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La pérdida de funciones ejecutivas como señal de alarma
Las investigaciones del Swedish Council on Technology Assessment in Health Care (SBU) señalan que no existe una prueba única y simple para detectar estas demencias en etapas iniciales. Sin embargo, la resonancia magnética permite identificar la rarefacción de la sustancia blanca, un fenómeno conocido como leucoaraiosis. Este daño interrumpe las conexiones entre áreas cerebrales, provocando que la persona funcione correctamente por fuera pero se sienta desconectada o lenta por dentro.
Estudios longitudinales indican que entre el 4% y el 12% de los pacientes con deterioro cognitivo leve evolucionan a cuadros más graves cada año. Por ello, la validación de síntomas físicos como anomalías en la marcha o debilidad en extremidades es fundamental para los neurólogos al diferenciar perfiles clínicos. La detección precoz permite implementar cambios en el estilo de vida que corrigen los factores de riesgo implicados.
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El papel crítico de la presión arterial y la prevención
La evidencia científica es contundente: el control de la hipertensión arterial en la edad media reduce significativamente el riesgo de desarrollar demencia vascular décadas después. Según el informe de la SBU, el tratamiento con antihipertensivos es una de las medidas preventivas más eficaces para proteger la salud de los vasos sanguíneos cerebrales. Estas acciones terapéuticas pueden retrasar la progresión del deterioro en personas que mantienen vidas activas.
Factores como la diabetes y el tabaquismo también aceleran la degradación de las cadenas moleculares en el cerebro. La ciencia moderna, incluyendo guías de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), enfatiza que reconocer la heterogeneidad de estas enfermedades es el primer paso para una medicina de precisión. Mejorar la calidad de vida del paciente depende hoy de una vigilancia estricta de la salud cardiovascular desde la juventud.