Lavar un paño de microfibra parece una tarea doméstica sin mayor importancia, pero puede tener una consecuencia que no se ve a simple vista. Un solo lavado de textiles sintéticos puede liberar hasta 700.000 microfibras de plástico, partículas diminutas que pueden terminar fuera de casa y llegar a ambientes acuáticos. Un biólogo advierte el problema de la industria textil.
El problema está en el material y también en la forma de lavado. La fricción desprende pequeñas fibras de los tejidos y algunas pueden atravesar los sistemas convencionales de tratamiento de aguas. Por eso, la discusión ya no pasa solamente por cómo lavar estos productos, sino también por cómo se fabrican.
La producción de cada material también tiene impactos y debe analizarse de manera completa.
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El lavado de ropa puede liberar cientos de miles de microfibras
Los paños de microfibra suelen fabricarse con materiales sintéticos como poliéster y poliamida. Durante su utilización y, especialmente, durante los ciclos de lavado, las fibras pueden desprenderse del tejido y quedar suspendidas en el agua.
Un estudio publicado en Marine Pollution Bulletin, bajo el título “Release of synthetic microfibres from domestic washing machines”, analizó precisamente la liberación de fibras sintéticas durante el lavado doméstico. El trabajo fue realizado por Imogen E. Napper y Richard C. Thompson.
- Los resultados ayudaron a poner el foco sobre una fuente cotidiana de contaminación que durante mucho tiempo pasó bastante desapercibida. El problema no está únicamente en los residuos plásticos grandes que pueden verse en una playa o en un río. También existe una enorme cantidad de partículas que son prácticamente imposibles de detectar a simple vista.
- La fricción mecánica tiene un papel importante. Cada vez que una prenda o un paño se mueve dentro del tambor, las fibras sufren desgaste. El agua caliente y el uso de suavizantes también pueden favorecer el desprendimiento de material, según la información proporcionada sobre el fenómeno.
- Una vez que esas fibras abandonan el tejido, siguen el recorrido del agua utilizada durante el lavado. Las plantas de tratamiento pueden retener una parte importante de estos residuos, pero las partículas que consiguen atravesar los sistemas de filtrado pueden terminar en ríos y océanos.
Richard Thompson, profesor de biología marina de la Universidad de Plymouth, en Reino Unido, es uno de los investigadores que estudiaron este problema y una de las figuras vinculadas al desarrollo del concepto de microplásticos.
Su advertencia apunta directamente al origen del problema. “La industria necesita empezar a pensar en el diseño de las telas para garantizar que sus emisiones ambientales se minimicen.”
Cuando el objetivo concreto es reducir la liberación de fibras plásticas durante el lavado, evitar determinados materiales sintéticos puede ser una medida útil.
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Por qué el diseño de las telas también es parte del problema
La preocupación de Thompson cambia el enfoque habitual. Si los textiles sintéticos liberan fibras durante su uso y lavado, reducir el problema no depende únicamente de pedirle al consumidor que modifique sus hábitos. También implica revisar cómo están diseñadas y fabricadas las telas.
Una prenda o un paño que pierde menos fibras durante su vida útil puede generar una menor cantidad de residuos. Por eso, estudiar la resistencia de los tejidos y la manera en que están construidas sus fibras puede ser una de las vías para disminuir las emisiones de microplásticos.
La cuestión es especialmente relevante porque los textiles sintéticos forman parte de la vida cotidiana. Paños de limpieza, ropa deportiva, prendas de uso diario y otros productos pueden incorporar poliéster, poliamida u otras fibras artificiales. No se trata, entonces, de un artículo aislado que aparece ocasionalmente en un lavarropas.
El reportaje de The Guardian publicado en septiembre de 2016, “Single clothes wash may release 700,000 microplastic fibres, study finds”, puso el dato en circulación a partir de los resultados del estudio. La cifra permite dimensionar un problema que, por el tamaño de las partículas, resulta difícil de percibir mientras ocurre.
Qué alternativas existen para reducir el uso de microfibras sintéticas
Otra posibilidad consiste en reemplazar progresivamente los paños de microfibra por textiles fabricados con fibras naturales y biodegradables. Entre las alternativas mencionadas aparecen el algodón orgánico, el lino, la franela y la celulosa.
También existe una opción todavía más simple: reutilizar camisetas viejas de algodón para determinadas tareas de limpieza. De esa manera, un tejido que ya no se utiliza como prenda puede tener una segunda vida sin necesidad de incorporar un nuevo producto sintético.
Las microfibras muestran una cara menos visible de la contaminación por plástico. Un paño o una prenda sintética puede liberar partículas durante su uso y lavado, y una parte de ellas puede terminar en los sistemas acuáticos.