29 de septiembre de 2026 - 08:00

Con 1 cebolla, 2 huevos y un poco de queso: la receta fácil para preparar una cena dorada sin usar harina

Esta receta combina cebolla, huevos y queso para preparar una cena dorada en sartén, con pocos ingredientes y sin agregar harina.

Con una cebolla, dos huevos y un poco de queso podés preparar una receta sencilla para la cena sin utilizar harina. El secreto está en cortar la cebolla muy fina y cocinarla lentamente antes de incorporar el resto: así queda tierna y permite formar una tortilla fina con una superficie bien dorada.

No hace falta caramelizarla durante una hora ni agregar azúcar. La idea es cocinar la cebolla hasta que pierda su textura cruda, reduzca su volumen y empiece a tomar apenas color, evitando un fuego demasiado fuerte que pueda quemarla antes de que se ablande.

Ingredientes para preparar la tortilla de cebolla y queso

Para una tortilla grande o dos porciones necesitás:

  • 1 cebolla grande
  • 2 huevos
  • 80 gramos de queso que funda bien
  • 1 cucharada de aceite
  • Sal y pimienta
  • Orégano o pimentón, opcionales

Pelá la cebolla, cortala por la mitad y después hacé tiras lo más finas y parejas posible. Cuanto más uniforme sea el corte, más fácil será conseguir que todos los trozos lleguen al mismo punto de cocción.

Calentá una sartén antiadherente a fuego medio-bajo con una pequeña cantidad de aceite. Incorporá la cebolla y una pizca de sal. Cociná lentamente, revolviendo cada tanto, hasta que se vea translúcida, flexible y ligeramente dorada.

No conviene apurar este paso subiendo demasiado el fuego. Si la superficie se oscurece rápidamente mientras algunas partes continúan firmes, la temperatura está demasiado alta. Bajala y seguí cocinando unos minutos.

Mientras tanto, rompé los dos huevos en un bowl y batilos hasta integrar claras y yemas. Agregá pimienta y los condimentos que quieras utilizar.

Cómo conseguir una tortilla fina y bien dorada sin harina

Cuando la cebolla esté completamente tierna, retirala unos instantes del fuego y dejá que pierda el exceso de temperatura. Incorporala al bowl con los huevos y mezclá bien.

Sumá aproximadamente la mitad del queso rallado o cortado muy pequeño. Elegí preferentemente uno que funda bien pero que no libere demasiada agua durante la cocción, especialmente si querés una tortilla firme.

Volvé a calentar la sartén con una película fina de aceite. Verté toda la preparación y distribuí la cebolla de manera uniforme, evitando que quede acumulada únicamente en el centro.

Cociná a fuego medio-bajo sin moverla hasta que los bordes se vean firmes y la base haya tomado color. La tortilla debe ser relativamente fina: eso facilita que el huevo se cocine por completo antes de que la superficie inferior se queme.

Para girarla, deslizala sobre un plato y colocá la sartén encima. Sujetá ambos con firmeza y dalos vuelta de una sola vez. Después devolvé la tortilla a la sartén para cocinar el segundo lado.

Agregá el resto del queso durante los últimos minutos. Podés distribuirlo encima y tapar brevemente para que se funda, o colocarlo en una mitad y doblar la tortilla sobre sí misma para conseguir un centro más cremoso.

Antes de retirarla, comprobá que los huevos estén completamente cocidos y que ambas caras tengan el dorado buscado.

Esta receta aprovecha la dulzura natural que desarrolla la cebolla al cocinarse lentamente, mientras los huevos aportan estructura y el queso suma un interior más cremoso. Todo se prepara directamente en la sartén y sin necesidad de agregar harina ni preparar una masa aparte.

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