Hay recetas que llegan para quedarse, de esas que una vez que las probás pasan directo al cuaderno de “infaltables”. Estos scones de queso sin gluten son exactamente eso. Tienen una humedad increíble, un sabor intenso a queso y una textura que sorprende desde el primer bocado.
No son secos, no se desgranan y tampoco necesitan demasiada vuelta: se hacen rápido, con ingredientes fáciles de conseguir y sin técnicas complicadas. Ideales para una merienda salada, para acompañar el mate o incluso para sumar a una picada casera.
scones
En la cocina argentina, los scones siempre tuvieron su lugar, sobre todo en las mesas dulces. Pero esta versión salada, con mucho queso y sin gluten, demuestra que se puede adaptar una receta clásica sin resignar sabor ni textura.
El secreto está en la combinación de la premezcla sin gluten con el queso parmesano, el queso crema y el aceite de coco, que aportan grasa, humedad y ese interior tierno que tanto cuesta lograr en las preparaciones sin TACC.
Son perfectos para comer tibios, recién salidos del horno, pero también se conservan bien para el día siguiente. Incluso se pueden freezar ya cocidos y darles un golpe de horno cuando los necesites. Una opción práctica y rica, pensada para que nadie se quede afuera.
Ingredientes para los scones de queso
200 g de premezcla sin gluten (la que consigas en el súper)
150 g de queso parmesano rallado
3 cucharadas de aceite de coco (podés usar aceite neutro si no tenés)
En un bowl grande colocá la premezcla sin gluten. Hacé un hueco en el centro y agregá el queso parmesano rallado, el aceite de coco, el queso crema, la sal y el polvo leudante.
Sumá la leche fría de a poco, mezclando con cuchara o espátula. No hay una cantidad exacta: algunas premezclas absorben más líquido que otras. La idea es lograr una masa levemente pegajosa, pero que se pueda manejar.
Una vez integrada la masa, tapá el bowl y llevá a la heladera durante unos 15 minutos. Este descanso ayuda a que la masa se hidrate bien y sea más fácil de trabajar.
Espolvoreá la mesada con un poco de premezcla sin gluten. Colocá la masa y, sin amasar, estirala suavemente hasta que tenga unos 3 cm de espesor.
Cortá los scones en cuadrados, rectángulos o la forma que prefieras. No hace falta que sean perfectos: lo rústico también suma.
Colocá los scones en una placa previamente enmantecada. Llevá a horno precalentado a 180 °C durante unos 15 minutos, o hasta que estén dorados por arriba.
Sacalos, dejalos entibiar apenas y disfrutalos. Son húmedos, sabrosos y prueban que lo sin gluten también puede ser increíble.