Si tenés botellas de Fernet vacías en casa, tenés un tesoro: por qué y cómo reciclarlas con esta espectacular idea
Las botellas de Fernet recicladas pueden transformarse en portavelas rústicos y elegantes. Una idea simple de reciclaje, estética y reutilizable para decorar.
Las botellas de Fernet vacías que suelen quedar después de una juntada pueden convertirse en un portavelas elegante y rústico, ideal para mesas, livings o balcones. El vidrio oscuro y grueso de este tipo de botellas es perfecto para crear una luz cálida y envolvente, sin necesidad de gastar dinero ni sumar objetos descartables.
Por qué las botellas de Fernet son ideales para este reciclaje
Este tipo de botella tiene varias ventajas claras para decoración:
Vidrio oscuro, que suaviza la luz de la vela
Grosor resistente, ideal para cortar
Estética rústica que combina con madera y fibras naturales
Tamaño perfecto para velas tipo tealight o votivas
Además, es un objeto muy común en casas argentinas, fácil de reutilizar.
Qué materiales vas a necesitar
Para armar este portavelas no hace falta nada raro:
Botella de Fernet vacía y limpia
Cortavidrios o método de corte con hilo y calor
Vela pequeña (tealight o LED)
Base de madera o apoyo resistente
Lija fina para los bordes
Opcional: barniz para la base o aceite para resaltar la madera.
Cómo transformar la botella en un portavelas
Retirá la etiqueta y lavá bien la botella.
Marcá la altura deseada (generalmente la parte inferior).
Cortá la botella con cuidado y lijá los bordes hasta que queden suaves.
Colocá una vela en el interior.
Apoyá el portavelas sobre una rodaja de madera o superficie firme.
El vidrio oscuro genera un efecto visual cálido y muy decorativo.
Dónde queda mejor este portavelas reciclado
Este tipo de adorno funciona muy bien en:
Mesas de comedor
Mesas bajas
Balcones y galerías
Reuniones nocturnas
Centros de mesa sencillos
También se pueden hacer varios portavelas con distintas alturas para lograr un conjunto más impactante.
Un reciclaje simple, real y con identidad
Este reciclaje demuestra que un objeto cotidiano puede transformarse en una pieza decorativa con carácter. No es una manualidad improvisada: es una solución estética, funcional y reutilizable.