15 de septiembre de 2026 - 11:00

Según la psicología, por qué algunas personas necesitan terminar una tarea antes de empezar otra aunque la segunda sea más urgente

La psicología estudia cómo una tarea pendiente puede retener parte de la atención y dificultar el cambio de tarea, incluso cuando aparece algo más importante.

Detrás de esa sensación existe un fenómeno estudiado en psicología cognitiva: parte de nuestra mente puede quedarse trabajando en aquello que dejamos a medias.

Qué pasa en la cabeza cuando dejamos algo sin terminar

La investigadora Sophie Leroy denominó “residuo de atención” a la persistencia de actividad mental relacionada con una tarea anterior cuando una persona ya comenzó otra.

En dos experimentos publicados en Organizational Behavior and Human Decision Processes, encontró que abandonar una actividad sin terminar hacía más difícil trasladar completamente la atención hacia la siguiente. Ese residuo, además, podía perjudicar el rendimiento posterior.

Pensalo con un ejemplo cotidiano: estás completando una planilla y te llaman para responder algo urgente. Aunque abras inmediatamente el correo, una parte de tu atención puede continuar vinculada con la celda, cálculo o decisión que dejaste pendiente.

Por eso, querer cerrar primero una actividad puede tener una explicación bastante práctica: terminarla crea un punto desde el cual resulta más sencillo pasar mentalmente a otra cosa.

Pero no es una regla universal ni significa que siempre convenga ignorar una urgencia para terminar lo anterior.

Cambiar de tarea también tiene un pequeño costo

Otra línea de investigación encontró que las personas suelen responder más lentamente y con más errores inmediatamente después de cambiar de una tarea a otra. Incluso cuando sabemos que tendremos que cambiar y podemos prepararnos, ese costo disminuye pero no necesariamente desaparece.

El cerebro necesita reconfigurar qué información importa, qué objetivo estamos siguiendo y qué respuesta corresponde a la nueva actividad.

Hay, además, una estrategia interesante cuando realmente debemos interrumpir algo. Investigaciones posteriores encontraron que dedicar un momento a elaborar un plan concreto sobre cómo retomar la tarea pendiente puede reducir el residuo de atención y evitar que perjudique tanto aquello que hacemos después.

Por ejemplo: antes de atender una urgencia, anotar “me falta revisar las últimas tres filas” puede ofrecer un punto claro de regreso.

Así, desde la psicología, querer terminar una tarea pendiente antes de empezar otra no permite definir la personalidad de alguien. En determinadas situaciones puede ser simplemente una manera de proteger la atención frente al costo que supone un cambio de tarea.

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