La psicología encontró una señal de la curiosidad que ocurre casi sin que la notemos durante la lectura. Cuando una información despertaba mayor interés, la atención de los participantes cambiaba: sus ojos tendían a saltear menos palabras y acumulaban más tiempo de fijación sobre ellas, según un estudio publicado en Cognition.
El hallazgo permite observar algo que normalmente resulta invisible: la curiosidad no solamente hace que queramos conocer una respuesta; también parece modificar cómo recorremos la información para encontrarla.
Qué hacen nuestros ojos cuando algo nos da curiosidad
El experimento reunió a 56 participantes y utilizó 18 preguntas relacionadas con salud. Para responderlas podían consultar hasta 15 afirmaciones clasificadas en tres grupos: evidencia científica relevante, científica pero irrelevante para la pregunta y no científica pero relacionada con el tema.
Después de cada afirmación, los participantes calificaban cuánto interés sentían por seguir descubriendo información y qué tan útil les parecía lo que acababan de leer.
Mientras tanto, un sistema de eye-tracking seguía sus ojos palabra por palabra.
Los investigadores analizaron, entre otras variables, cuánto duraban las fijaciones y qué palabras eran directamente salteadas durante la primera pasada por el texto.
El patrón fue claro: a mayor curiosidad momentánea, menor probabilidad de saltear palabras y mayor tiempo total de fijación sobre ellas. Es decir, cuando querían saber más, realizaban una lectura más minuciosa.
Tener curiosidad no significa que algo sea verdadero
Acá aparece uno de los resultados más interesantes.
Las afirmaciones respaldadas por evidencia científica y relevantes para responder la pregunta fueron consideradas más útiles y consultadas con mayor frecuencia. Esto indica que los participantes sí podían distinguir información de mejor calidad.
Sin embargo, la relación entre curiosidad y lectura cuidadosa apareció independientemente de la calidad de la evidencia.
Incluso ocurrió algo inesperado: el aumento del tiempo de fijación asociado con mayor curiosidad fue más pronunciado cuando las afirmaciones eran de menor calidad.
Esto evita una interpretación tentadora pero incorrecta. Prestarle mucha atención a una información no significa que esa información sea confiable.
Para la psicología, la curiosidad puede funcionar como un impulso que intensifica la atención durante la lectura, pero sigue siendo necesario evaluar de dónde proviene aquello que estamos leyendo.
La próxima vez que una nota consiga que avances despacio, vuelvas sobre una frase o leas palabras que normalmente hubieras pasado por alto, quizás haya una pista visible de algo que ocurre internamente: realmente querés saber qué viene después.