25 de febrero de 2026 - 10:48

Según la psicología, las personas que crecieron en los 60 y 70 sufrieron por estas 7 frases en su infancia

Frases que hoy serían cuestionadas por su dureza marcaron la crianza de toda una generación. La psicología analiza cómo esos mensajes, repetidos en la mesa familiar, moldearon adultos resilientes, disciplinados y capaces de sostener compromisos.

Durante las décadas de 1960 y 1970, la crianza estaba atravesada por normas estrictas, frases contundentes y una autoridad parental poco negociable. En un contexto sin pantallas, sin sobreprotección y con reglas claras en la mesa familiar, millones de niños internalizaron mensajes que hoy serían debatidos desde la perspectiva de la educación emocional y la psicología.

Sin embargo, especialistas en comportamiento intergeneracional señalan que muchas de esas expresiones, aunque duras, promovieron habilidades como la tolerancia a la frustración, la disciplina y el sentido de responsabilidad.

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Las siete lecciones que marcaron a quienes crecieron en la época de los 60 y 70, según la psicología.

1. “La vida no es justa”

Una frase directa que buscaba cortar quejas y comparaciones. Desde la psicología, este mensaje enseñaba a aceptar la desigualdad como parte de la experiencia humana. El resultado: adultos con mayor capacidad para enfrentar decepciones sin paralizarse.

2. “Porque lo digo yo”

La autoridad no se discutía. Si bien hoy se prioriza el diálogo, en aquellos años esta afirmación instalaba límites firmes y reglas claras. La consecuencia fue una internalización temprana de normas y estructuras.

3. “Comé lo que hay”

No existían menús personalizados ni adaptaciones individuales. Este hábito fortalecía la adaptación a entornos poco ideales y la capacidad de aceptar condiciones sin necesidad de comodidad constante.

4. “El dinero no crece en los árboles”

Una lección económica repetida en incontables hogares. Desde pequeños se vinculaba el consumo con el esfuerzo. Muchos adultos formados bajo esta premisa desarrollaron fuerte conciencia del valor del trabajo y del ahorro.

5. “Dejá de llorar”

La gestión emocional era más contenida que en la actualidad. Aunque hoy se cuestiona la invalidación emocional, este mensaje promovía autocontrol y regulación frente al malestar inmediato.

6. “Los niños escuchan, no interrumpen”

En las cenas familiares, los adultos llevaban la conversación. Esta norma fomentaba la observación, la escucha activa y la comprensión de jerarquías sociales.

7. "No sos especial por defecto”

Lejos de la cultura actual de la autoestima permanente, el reconocimiento debía ganarse. El mérito y el esfuerzo eran centrales, lo que reforzaba la idea de responsabilidad individual.

Un modelo de crianza que hoy se debate

El análisis contemporáneo no romantiza ni condena automáticamente esas prácticas. La psicología moderna reconoce que algunos mensajes pudieron generar rigidez emocional, pero también destaca que contribuyeron a formar adultos capaces de sostener compromisos, cumplir su palabra y enfrentar adversidades sin depender exclusivamente de validación externa.

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El contraste entre generaciones abre un debate más amplio sobre los límites, la autoridad y el equilibrio entre contención emocional y fortaleza psicológica.

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