14 de mayo de 2026 - 07:15

Según la psicología, las personas que crecieron entre 1960 y 1970 desarrollaron esta fortaleza emocional por una razón inesperada

Estudios recientes vinculan la infancia con mayor independencia y menos supervisión con una capacidad más alta para autorregular emociones y resolver problemas.

Durante décadas, quienes crecieron entre las décadas de 1960 y 1970 fueron considerados una generación especialmente resistente desde el punto de vista emocional. Nuevas investigaciones en psicología comenzaron a analizar ese fenómeno desde otra perspectiva. Según diversos estudios y revisiones académicas recientes, esa fortaleza emocional no necesariamente surgió de una mejor crianza, sino de una combinación de independencia, exposición temprana a la frustración y menor intervención adulta.

Por qué la independencia en la infancia forja una mayor fortaleza emocional

Los especialistas explican que existe una gran diferencia entre acompañar a un hijo y resolverle constantemente todos los problemas. El concepto de "sobreprotección" o "helicopter parenting" aparece cada vez más en estudios vinculados con ansiedad y dificultades emocionales en jóvenes.

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En contraste, muchas personas criadas en los años 60 y 70 desarrollaron habilidades de autorregulación emocional porque debían enfrentar frustraciones cotidianas sin intervención inmediata de un adulto.

El valor psicológico del juego libre según los expertos

Otro de los aspectos destacados por la psicología moderna es el impacto del juego no estructurado. Durante aquellas décadas, era habitual que los niños jugaran solos en la calle, organizaran actividades por cuenta propia y aprendieran a manejar riesgos simples sin supervisión constante.

Investigaciones recientes sostienen que este tipo de experiencias ayudó a fortalecer capacidades como:

  • La tolerancia a la frustración.
  • La resolución de conflictos.
  • La toma de decisiones.
  • La autonomía emocional.
  • La resiliencia frente al fracaso.
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Los expertos señalan que este aprendizaje no surgía de clases teóricas ni de conversaciones motivacionales, sino de pequeñas situaciones incómodas vividas diariamente.

La delgada línea entre resiliencia emocional y trauma infantil

Sin embargo, algunos psicólogos advierten que parte de esas conductas consideradas "fortalezas" también pueden esconder mecanismos de supervivencia emocional desarrollados en contextos de descuido afectivo.

Algunos estudios recientes sostienen que rasgos como la hipervigilancia, la hiperindependencia o la dificultad para pedir ayuda podrían estar relacionados con modelos de crianza donde expresar emociones no era bien visto.

Por eso, los investigadores remarcan que no se trata de idealizar el pasado ni de afirmar que la negligencia sea positiva, sino de entender cómo ciertos niveles de autonomía ayudaron a construir habilidades emocionales que hoy parecen menos frecuentes.

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Qué dice la psicología sobre la resiliencia en las nuevas generaciones

Actualmente, muchos especialistas sostienen que los niños y adolescentes tienen menos oportunidades para desarrollar autonomía debido al exceso de supervisión, el uso intensivo de tecnología y la reducción del juego libre. La psicología moderna coincide en que la resiliencia emocional no se construye evitando toda incomodidad, sino aprendiendo a atravesarla de forma gradual y segura.

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